El hombre propone y Dios dispone

Transcurría los últimos días de Mayo de 1960, la vida de los alumnos del colegio Gran Capitán se desarrollaba sin sobresaltos. Como era domingo, la música que nos despertó, era algo más alegre que de costumbre, después; el aseo, vestirse, concentrarse abajo en el ”Hall” frente a la Dirección, la misa, el desayuno y tiempo libre; el cual era utilizado por cada uno según sus aficiones. La mayoría de los alumnos utilizaban este tiempo, dedicándose a realizar algún tipo de deporte, en la zona donde estaba la pista de atletismo y las canchas de las distintas especialidades deportivas. Muchos de los que no practicaban algún deporte, se convertían en espectadores de los partidos y pruebas de atletismo, en las distintas competiciones que se desarrollaban entre colegios. 


Yo estaba deseando que llegara la hora de la comida, para reunirme en el comedor con Cesar y Manolo con la idea de planificar la ida a Córdoba. Después de más de dos años de bajadas los fines de semana a Córdoba, habíamos conseguido la amistad con un grupo de chicas, gracias a las dotes para convencer de Manolo, la prestancia de Cesar y algo que aportaba yo. Tengo que aclarar, que esto no era fácil en aquellos tiempos, donde nuestras posibilidades económicas eran prácticamente nulas. Lo que tenía de especial esta ida a Córdoba, era el acuerdo que habíamos llegado con las chicas, para organizar por primera vez un guateque en casa de una de ellas llamada E… E…, aunque era muy bajita, poseía un cuerpo equilibrado, una cara bonita en la que resaltaba unos grandes ojos un poco tristes, cuya tristeza se compensaba con una sonrisa permanente y una conversación agradable. Siendo como era muy bajita, trataba de remediar su falta de estatura, con unos tacones imposibles y un moño altísimo, que milagrosamente se mantenía vertical. Ella por entonces vivía con una tía soltera, hermana de su padre.


Durante la comida hablamos de invitar a algún compañero pudiente, que nos ayudara a reunir los recursos dinerarios suficientes, para poder contribuir en parte a sufragar los gastos del guateque. Alguien comentó que la canela poseía unos poderes afrodisiacos extraordinarios, así que malévolamente nos concentramos, en ver de qué manera la conseguíamos en abundancia, para añadirla a la sangría. 


Nos habíamos puesto de acuerdo con las chicas, en vernos en Ciudad Jardín, un barrio acomodado de Córdoba, cerca de la casa de E.... La idea era comprar lo necesario para hacer la sangría, algo para merendar y la prometedora canela. También le pedimos que llevaran dos chicas, para los compañeros que habíamos invitado. 


Todo transcurrió como lo habíamos previsto. Cuando llegamos a ciudad jardín allí estaban I…, L…, E… y dos chicas cuyo nombre no recuerdo. Tengo que decir que la relación con las chicas era de simple amistad, aunque a mí me gustaba L… a Manolo, I… y L…, y a Cesar le gustaba I… Las chicas no mostraban predilección por ninguno, salvo E… que solo le gustaba Manolo, cosa conocida por el grupo, y que contaba además con el beneplácito de la tía. 


Compramos lo necesario para la sangría, algo para merendar y también con algún apuro la canela.


Ya en casa de E…, preparamos todo para comenzar el guateque. Conseguimos a pesar de la vigilancia de la tía de E… añadir toda la canela a la sangría. Seleccionamos de los vinilos que tenía E…, aquellos que pensamos nos ayudarían a conseguir un acercamiento a la pareja de turno, así elegimos; Con un sorbito de champagne y Lola de los Brincos, Estremécete, Hasta luego cocodrilo y La puerta verde de los Llopis, Noche de relámpagos de Los relámpagos, Hoy es fiesta, Hay una montaña y La escoba de los Sirex, No tengo edad de Gigliola Cinquentti, Piccolisima serenata y Torero de Renato Carosone y ” Put your head on my shoulder,” Tonight my love” y ” Summer´s gone” de Paul Anka , para disimular, añadimos algunos pasodobles y algo de salsa. Advertimos a Manolo de la conveniencia de bailar con E…, lo más posible, lo que consideramos crucial para asegurarnos el siguiente guateque. 


Comenzó el guateque y al poco tiempo empezó todo a torcerse; Manolo se puso burro diciendo que no bailaba más con E… Viendo que peligraba un próximo guateque nos turnábamos para bailar con E…, pero las otras chicas no bailaban con Manolo, sabiendo la predilección que E… tenía por él. Cuando conseguías bailar con la chica que te gustaba, con la música adecuada, venía la tía de E… que estaba en una habitación contigua, pidiendo que se pusiera un pasodoble. Ni la música lenta, ni el poder afrodisiaco de la canela, servían para lograr una aproximación a la pareja. La resistencia numantina que ofrecía ésta, empujando para mantener la distancia adecuada y las visitas de la tía de E… a la zona de baile, evitaban todas las tentativas, de manera que al final solo te quedaba un brazo derecho dolorido. A pesar de las frustraciones el guateque continuó, hasta que alguien gritó; ! el autobús !, todos quedamos paralizados, al comprobar que no era posible llegar a tiempo para coger el último autobús de regreso a la Uni. Ante lo inevitable, dimos por finiquitado el guateque, nos despedimos de E… y su tía, acompañando a las demás chicas a su casa.


Después de analizar la situación, la única alternativa posible, era ir andado hasta la Uni que estaba aproximadamente a unos siete kilómetros. Iniciamos el camino pasando por Colón, bordeando la torre de La Mal Muerta, siguiendo el camino de los autobuses hasta llegar a la antigua N4.Por el camino íbamos comentando las incidencias de lo acontecido en el guateque, de las cualidades de cada chica, de la posibilidad de repetirlo y de que la canela era un fiasco. A medida que nos acercábamos a la Uni, empezamos a sentir algo de preocupación ya que era muy tarde y no teníamos claro como entrar al colegio. Cuando llegamos tratamos de evitar al vigilante. Ya en el colegio, nuestros temores se vieron confirmados, ya que todo estaba en silencio y sin luz en las habitaciones. Todo estaba cerrado; probamos por el Paraninfo, por otros colegios, por los comedores y no fue posible entrar. Al final, jurando en hebreo, tuvimos que ir al vigilante, que nos presentó al educador de turno. Éste, después de escuchar atentamente nuestras disculpas, nos invitó a dar vueltas a “paso ligero” por el patio central, hasta que creyó que estábamos en condiciones de irnos a la cama. Terminamos exhaustos. Yo al final di por bueno aquel dicho de que; “El hombre propone y Dios dispone”.

Sobre Nicolás Pantoja Mantero

Nací en La Rambla (Córdoba). Estudié en U.L.C., Fui profesor durante un año en la escuela profesional Ciudad de los Muchachos en Madrid. El resto de mi vida profesional transcurrió con Dragados y Construcciones y diferentes empresas del Grupo hasta mi jubilación.
Estudios Reglados:
Título: Oficial Industrial - Rama metal (Especialidad Fresador) Calificación: Sobresaliente
Título: Perito Industrial sección Mecánico Calificación: Notable
Estudios no Reglados.
Diploma: Marketing - Empresariales Deusto Calificación Notable (Estudios a distancia de acuerdo al R.D.2641/80 y Orden Ministerial del 29 de Junio de 1981 (B.O.E. de 13 de Julio) del Ministerio de Educación y Ciencia.
Diploma en Comercio Exterior dado por la Cámara Oficial de Comercio y Industria de Madrid.
Aficiones: Música (toco el piano). Lectura ytodos los deportes.

1 comentario

  1. Foto de Nicolás Pantoja Mantero
    Nicolás Pantoja Mantero

    Esta es una anécdota que escribí para el libro que ideo Iñaki, para celebrar el 50ª Aniversario de la 2ª promoción de peritos industriales de la UNI. Por necesidades de espacio no se pudo escribir la anécdota en su totalidad, cosa que no ocurre ahora. Espero que os guste este recuerdo.

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