LA MONTAÑA

El barrio de Albiz, en cuanto a sus calles, no ha cambiado mucho en estos últimos 40 años. En cuanto a su vida, personajes, gentes... ¡eso es otra cosa!
 
Los puntos principales de reunión eran, entre otros, el “patio redondo” o parque infantil y los jardines también conocidos como ¨la piedrilla¨
 
En la peña bizkaitarra y en las escuelas de Mendieta dimos nuestras primeras lecciones, siendo ya unos gandules.
 
Después de salir de clase y coger en casa el bocadillo de pan, mantequilla y chocolate, nos lanzábamos a conquistar las calles como un ejército de fantasía, donde nadie moría, donde no se perseguía nunca a los caidos... Y todos los días celebrábamos la unión y la amistad.
 
En el “patio redondo” se celebraban los mejores campeonatos de futbol a pesar de las broncas y los cristales rotos. Y también éramos policías y ladrones a revolcones sobre la hierba y los fosos de arena. Esa era nuestra batalla, a la hora, sin atrasos... ¡¡Todos los días, toda nuestra vida¡¡
 
En los jardines, entre los arbustos, nos escondíamos del que se la quedaba y jugábamos al hinque. Siempre acabábamos en nuestra segunda casa, el puesto de pipas de Abascal, él era nuestro amigo mayor, el que nos daba consejos, nos contaba chistes, en definitiva, nos hablaba de la vida y nos acogía en su pequeño refugio de novelas del oeste y de zapatos remendados por culpa de su cojera. Qué tiempos aquellos en que le acompañábamos a casa o le ayudábamos a cruzar la carretera para abrir la tienda.
 
En la carpintería de Moneo cogíamos los retales para construir las ¨goitiberas¨; los rodamientos iban por cuenta de la fábrica Mersa de Galindo y los asientos se remataban entre los restos rescatados de  la basura de la tapicería. Después de todo el trabajo disfrutábamos cuesta abajo por la carretera de Galindo.
 
Todas estas aventuras callejeras pasaban a un segundo plano cuando nos adentrábamos en las “Camporras”.
 
Detrás de la calle Blas de Otero y presidido por el caserío de la familia Labarga había un altozano que le llamábamos la MONTAÑA. Desde ella dominábamos el Valle de Trapaga; le pusimos al mundo nuestra geografía: pozos y ríos, Ballonti, Galindo, Rivas, Elguero, Kareaga, Salcedillo, Ugarte, la Vega Vieja, el alto de Mendieta, el barrio de Repélega, por donde se dejaba ver el Serantes, y soñábamos con llegar a su cima algún día. La frontera de los montes de Triano nos cortaba el horizonte pero el enigma de lo que habría detrás era nuestra meta.
 
De pequeños, en nuestras primeras excursiones íbamos hasta las campas de la ¨pajarota¨ donde hoy está la fábrica de Nervacero. Siguiendo el curso del arroyo Ballonti y por las antiguas vías del ferrocarril de Galdames, dejábamos a un lado la fábrica de oxigeno con su peculiar ruido y llegando al ¨Pozo Ríos¨ nos bañábamos y cogíamos salamandras y renacuajos.
 
Siempre nos quedábamos mirando con recelo la entrada de aquel antiguo túnel, olvidado ya por las máquinas de vapor. La luz que se veía al fondo y la humedad que desprendía ¡daban miedo! Los mayores nos contaban que todo aquel que cruzaba por primera vez salía al otro lado marcado con una mano negra marcada en la espalda por su osadía... ¡Fué muy emocionante cruzarlo por primera vez!
 
Las Camporras eran un laberinto de caminos y senderos comunicados entre la infinidad de huertas, desde la montaña, donde tuvimos una chabola y preparábamos nuestra peculiar ¨sanjuanada¨; con unos gritos ya sabíamos dónde estaban los amigos: en la huerta de abajo cogiendo patatas, o más abajo en la huerta de nuestro amigo Miguel, fundiendo precintos de plomo en una sartén para venderlo al peso, o al lado del río preparando aquellas barcazas que naufragaban siempre. Le pusimos a cada huerta su nombre, a cada casa nuestra huella y a cada camino... ¡un nuevo destino !
 
En las charcas de Elguero cogíamos ranas como mascotas y echábamos a navegar barquitos hechos de cañas, y mientras caminábamos por las vías, todos los días, nos imaginábamos viajar a otros valles o lugares, viendo pasar el tren.
 
Desde el alto de Mendieta y bordeando Rivas en Repélega, llegábamos hasta la escombrera de Ballonti, donde esquivando al vigilante y sus perros, cogíamos todo tipo de cacharros.
 
Muchas veces, en nuestro afán explorador nos adentrábamos por aquellos caminos mientras comíamos moras y pasando por Elguero y Galindo Viejo -donde teníamos un cuartel general en la casa vieja al lado del apeadero- nos fabricábamos unos zancos con latas y acabábamos en la recta del Valle cogiendo melocotones o peras en la fuente de “la Cazuela”.
 
En Ugarte revolvíamos la basura de un vertedero -que llamábamos ¨de los bares¨ donde encontrábamos muchas pesetas. Otras veces, pasando por Durañona, subíamos a las ¨casas inundadas¨ o a la ¨cueva de los alemanes¨. Entre tanto fragor no sentíamos el paso del tiempo y a la vuelta teníamos organizada una patrulla de padres en nuestra busca.
 
¡Había tantas cosas que descubrir! Y todos los caminos partían desde la Montaña.
 
El tiempo pasa inexorablemente y con los años 80 llegaron las excavadoras a las Camporras, en el punto exacto, en la Montaña para construir el colegio de Albiz y la carretera nueva.
 
No tuvimos tiempo para digerirlo, las vallas avanzaban y nosotros nos retirábamos sin remedio, la tierra era removida, las huertas expropiadas, las casetas derribadas, los caminos desaparecían y el emblema del barrio, el baserri de Labarga borrado del paisaje. Así fue nuestra última batalla de la infancia... Aquellas, nuestras vidas nómadas, se fueron apagando... para ¡siempre!
 
El mundo ha cambiado, hoy no tenemos ni barcos, ni riachuelos, ni zancos, ni madera para héroes. Fuimos dueños de una montaña, esa era nuestra lucha... Que nuestras madres no comprendían, ni comprendieron nunca. ¿O tal vez sí...?
 
Dedicado a nuestro buen amigo MIGUEL...   ¡¡¡HASTA SIEMPRE!!!
Edorta Pedrueza (de Albiz)
ÍNDICE de Recuerdos de niñez y mocedad en Sestao-> ENTRAR 
Fuentes e información -> BIBLIOGRAFÍA
Si deseas añadir información o que se corrija algún dato, escribe a ->CONTACTO

Sobre Edorta Pedrueza

del barrio de Albiz (Sestao)

1 comentario

  1. Foto de Edorta Pedrueza
    Edorta Pedrueza
    La página de PARANINFO me ha permitido relatar mis aventuras infantiles por el barrio de Albiz y alrededores.

Deja un comentario

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia con el sitio web. Al continuar con la navegación consideramos que acepta su uso.