• Viaje del “Paso del Ecuador”, en 1962. Antonio Fernández, Ángel Carmona, Miguel Guillén, Pepe Martínez, Rafael Caravaca, Pedro Longobardo, Frco. Javier Alonso (+), s.i. y Juan Hierro (+).

Mi marcha a Córdoba

Conforme me alejaba algo se desgarraba dentro de mí, atrás quedaba lo seguro y cómodo, delante lo incierto y desconocido, atrás el apoyo y la ayuda, delante la aventura y el riesgo.
La monótona marcha del tren martilleaba acompasadamente mis sentidos, ¿merecía la pena la opción tomada?, sí, mi razón no lo dudaba en absoluto, en la vida hay que entrenarse tanto física como mentalmente.
El asiento durísimo de madera y la carbonilla mezclada con el vapor ya no hacían mella en mi ánimo, cada pueblo que dejábamos atrás eran hitos y jalones conquistados, saqué mi bocadillo de tortilla de atún hecho con el amor de una mujer casi madre y mientras lo devoraba con el ímpetu de mis quince años, soñaba con mi destino, quería reivindicarme, ser alguien en quien poder confiar. Cuando dejamos el último pueblo de mi Murcia querida, Calasparra, ya mis ojos estaban secos, se me habían acabado las lágrimas, había vencido al dolor de perder la tutela, había sobrepasado la frontera, la línea a partir de la cual la niñez y los mimos quedan atrás y sólo quedan en mis manos los valores que me legaron mis mayores y a los que no podía defraudar.
Rafael Caravaca
 

Sobre Rafael Caravaca Robles

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