• Comba

  • Chorro, morro, pico, tallo,... qué

  • Canicas

  • Trompa

Desde mi atalaya

Desde mi atalaya, de vez en cuando cometo la osadía, de escribir sobre lo humano o lo Divino, sin tener remota idea de nada.

Hoy escribiré, leves instantáneas de la Córdoba que conocí en mí años de infancia y juventud. Nací en un barrio, en los arrabales de la ciudad, concretamente en el Zumbacon, a medio camino entre, la Av Obispo Pérez Muñoz, y la CEPAMSA, aquel barrio estaba en el cruce de caminos entre la carretera Madrid y la de Almaden.

Ni que decir tiene, las viviendas eran de lo más variopintas, desde construcciones bastante robustas, precarias o incluso chozajos de hojalata con piedras en los tejados, para que no se los llevase el viento.

En cuanto a la gente, era un barrio de clase obrera, con las características de gente de los años cincuenta, principio de los setenta, asalariados mal pagados, gente que trabajaba en lo que podía o trapicheaba para buscarse la vida.

Lo que siempre tendré en mi mente, que la obesidad, brillaba por su ausencia, caras ajadas, cuerpos flacos, producto de no tener mucho que llevarse a la boca. En mi caso siendo seis hermanos, mi padre, trabajaba en Aslan, y por lo menos entraba un jornal, que nos permitía vivir decentemente, sin hacer grande alardes, además al ser el menor de mis hermanos, cuando yo comencé a tener conciencia de la situación, algunos de mis hermanos trabajaba y aportaba al sustento familiar.

Como dije anteriormente, la gente era de lo más variado, casi todo el mundo tenía un mote o sobrenombre, fijado en lo que se dedica hacer o por algún defecto personal o familiar, cosa por otra parte muy frecuente en toda España de aquella época. Sería imposible nombrarlos a todos, pero voy a enumerar a algunos, el primero el de mi familia, para no dejar de reírme de mis genes, nos decían los chinos, nunca supe porque a ciencia cierta, posiblemente porque algunos tenían los ojos rajados, me hacía mucha gracia el bacila, un chepado que le decían ese apodo por sus movimientos grotescos al andar, el de los plumeros, se dedicaba a hacer plumeros, o el del café, tenía un tostador de café muy rudimentario, que parecía una hormigonera, pequeña, famoso era el cornudo, no hace falta aclarar por qué, o bien los juas, los de caballitos, que se dedicaban a hacer caballos de cartón, por cierto mataron un guarro, que criaron en un patio, fueron tan impacientes, que el veterinario, brilló por su ausencia y dos enjuagaron de triquinosis, y otros estuvieron hospitalizados largo tiempo.

Todo en este barrio, tenía un porque, la gente era solidaria y se regían por el código de la buena vecindad, pero eso no era óbice, para que de vez en cuando se liara alguna pelea de fardas y algunas marías, se tiraran de los pelos, siendo el tumulto, como algo cotidiano y divertido de la gente. Los niños teníamos una miga, donde un vecino algo instruido, nos daba a conocer los primeros números y letras y comenzábamos a leer en la cartilla. La diversión de la infancia era los juegos de ese tiempo, amén de jugar a apedrearnos unos a otros.

Pero pese a todas las carencias, que no eran tales, porque si no las conoces, no las deseas, éramos felices y vivíamos con lo poco que teníamos, lo cual nos ha hecho una gente de lo más corriente del mundo mundial.

Bueno amigos hasta otro día, vivid el instante, porque todo es efímero.

Diego García

Sobre Diego Garcia Garcia

Onceava promoción de. Ajustadores Mecánicos, alumno externo. Ya jubilado he tenido una trayectoria profesional como mecánico de mantenimiento en la industria de embotellado.

1 comentario

  1. Foto de Diego Garcia Garcia
    Diego Garcia Garcia
    Mi primer blog en la web de PARANINFO

Deja un comentario

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia con el sitio web. Al continuar con la navegación consideramos que acepta su uso.