LA PIZARRA DE PANTZESKA

PREÁMBULO – La muerte forma parte de nuestra existencia, ya que con ella finaliza la vida. Por ello, no tendría sentido dedicar unas líneas de este capítulo a un fallecimiento ocurrido en las últimas horas. Pero se da la triste y calamitosa circunstancia de que ha sido una muerte violenta de las de “violencia de género”, ocurrida en la famosa cuesta de La Iberia. Su presunto agresor, su pareja, también murió por suicidio. Como consecuencia, dos vidas truncadas de forma brutal y anormal con secuelas para el resto de sus familiares. Nos unimos a las manifestaciones de rechazo a este tipo de violencia de género. Conchi González , descansa en paz.
En el capítulo anterior dedicado a los Etxegibel se podía leer como Pantzeska, poco antes de que los rebeldes contra el Gobierno llegasen a Sestao, embarcó en el año 1937 rumbo a Francia junto a su primo Antonio Etxegibel Urizar, que había llegado desde el caserío natal de Arrasate-Mondragón. Una vez finalizada la contienda ambos regresaron a sus respectivos hogares. Pantzeska ya está en la segunda década de su vida y su familia se encarga del negocio de vinos ubicado en la casa de cuatro pisos con balcones a la Gran Vía, haciendo esquina con la prolongación de La Iberia, frente a la escuela de Carlos VII, la del Kasko. Junto al bar-merendero, su tío Félix atendía la sala de juegos, en la se ubicaban cuatro futbolines y una mesa de billar.
 
En 1956 contrae matrimonio con Mª Ángeles Vicuña Gutiérrez[1], una de las matronas o parteras que ejercían en Sestao, donde también lo hacían la madre y la tía, Amalia y Piedad Gutiérrez Aramburu. Ambas descendían de Paulina Aramburu[2], famosa curandera de Kortezubi y la comarca de Urdaibai.
 
Un año más tarde Pantzeska se hace cargo del ambigú del colegio de Los Hermanos de la Salle, que había comenzado la andadura poco tiempo antes. Ya era conocido por su trabajo en el bar de Patxi[3], pero lo que le hizo realmente famoso fueron las crónicas deportivas de todo tipo, escritas en pizarras o espejos con un pincel humedecido en tinte blanco, el mismo que se usaba para blanquear las uniones de las baldosas.
 
Además organizaba campeonatos de Mus, de Billar y… sobre todo los famosos torneos  de fulbito en el campo de cemento del colegio. Recuerdo verle jugar a Fidel Uriarte (+2016) en el equipo de los Boinas, cuando ya era jugador del Athletic. En las fotografías de cabecera (cedidas por Isidoro Temprano Gutiérrez) aparecen ejemplos de varias crónicas y efemérides de estos torneos.
 
Pero es que también escribía, por el mismo procedimiento y con los mismos útiles, el diario de la Vuelta, el Giro y el Tour. Y como no, la crónica del partido de fútbol de nuestro querido y admirado, Sestao Sport, tanto cuando jugaba en casa, como fuera. ¿De dónde sacaba la información? De la radio y sobre todo por la llamada telefónica de su corresponsal que siempre acompañaba al equipo.
En el año ¿1970? Pantzeska dejó el ambigú del colegio y se hizo cargo del bar que compartía la sede social del Club del Sestao, en el primer piso del portal 13 de la Alameda Las Llanas, frente al antiguo caserío Castaños, hoy edificio municipal con el mismo nombre. Y allí entre los trofeos del River siguió con sus geniales crónicas, pero con menos espacio para organizar campeonatos.
 
En la temporada 1953-54 el Sestao fue campeón de 3ª División, por lo que ascendió a 2ª. Y lo hizo con un juego preciosista. Al finalizar esa temporada el River Plate argentino hizo una gira por Europa. Y quizás por la proximidad de la noticia y la exquisitez del equipo bonaerense, a Pantzeska se le ocurrió en una de las crónicas llamar River al de nuestros colores verdinegros y… así quedó para la historia. Tanto es así, que una vez desaparecido el Sestao Sport[4], su descendiente se llama Sestao River Club.
 
Pantzeska no solo fue un amante del deporte en muchas de sus facetas, sino que también lo practicó. Vistió los colores del histórico San Pedro y años más tarde participó en alguno de los torneos de fulbito que el mismo organizaba en el colegio de Los Hermanos.
 
Aunque excede de los años marcados para estos recuerdos -entre 1946 y 1960- no queremos dejar este relato sin algunas notas que completan la dedicación de Pantzeska a su pueblo. En 1979, junto a otros entusiastas, fundó el Sestao Futbol Sala y continuó siendo uno de sus patrocinadores. El club, con altibajos continuos, sigue en las canchas, pero Pantzeska nos dejó en 2007. Descanse en paz; los que tuvimos la suerte de conocerle, aunque solo de “pasada” no olvidamos aquellas mañanas y tardes en el bar del colegio, entre el humo de los farias y ducados, las emocionantes partidas de mus, billar o tute, el debate ante la publicación de las últimas noticias del River o de Loroño, así como el griterío en los vistosos partidos de fulbito.
 
Estoy seguro que este simple relato despertará viejos recuerdos en los que fuimos niños de postguerra. Dentro de unos días publicaremos más fotografías que estamos documentando. Hasta la próxima.       
 
[1] Se puede ver su función y anuncios publicitarios en el relato “Mi nacimiento
[2] Ver el árbol genealógico en “Saga Etxegibel
[3] Una vez que Pantzeska se fue al bar del colegio, el bar Patxi fue alquilado a diversos inquilinos hasta que el edificio fue derruido en 1976.
[4] En la temporada 1995-96 por quiebra económica, pero se crea uno nuevo con la denominación Sestao River Club.

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Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

1 comentario

  1. Foto de Iñaki Fernández Arriaga
    Iñaki Fernández Arriaga
    Fiel a la cita semanal un nuevo relato de mis recuerdos de niñez en Sestao. En esta ocasión, la segunda parte de Pantzeska Etxegibel.

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