MI VISIÓN SOBRE LA SOLEDAD-NO-DESEADA

No es un problema nuevo en las sociedades humanas. Seres que se quedan desvinculados del grupo familiar y del social de su entorno han existido siempre, sobre todo entre los más desfavorecidos de la fortuna. Pero es en las ciudades, en núcleos de población que cuentan por millares sus habitantes, donde la Soledad-no-deseada –para mayor comodidad la llamaré SND- se hace más patente.

A modo de ejemplo, sin ánimo que sirva de modelo estadístico o extrapolable, cito mi vecindad.

Estoy empadronado en Getxo (Bizkaia) -en mi opinión una ciudad agradable para vivir en la mayor parte de sus barrios- población con cerca de 80.000 habitantes, de los cuales un 30% somos mayores de 65 años. Los gestores municipales tienen en cuenta esta particularidad y a través de Getxo Lagunkoia pusieron en marcha hace unos años el programa de la  OMS, Ciudades Amigables para con los Mayores.

Vivo en una urbanización de 330 hogares distribuidos en 15 portales, construidos en 6 bloques independientes. En uno de los extremos de la urbanización hay un pequeño centro comercial que comenzó con: servicio de alimentación, carnicería, charcutería, bar, peluquería, guardería infantil y pescadería. Hoy solo quedan en servicio los tres últimos servicios citados. El conjunto importante de comercios considerados tiendas de barrio, está a 15 minutos andando, con marcha de persona mayor normal.

Mi portal tiene 24 pisos distribuidos en 8 alturas, en los cuales habitamos 40 personas en los rangos de edad que se muestran a la derecha:

 

Entre las 8 de la última fila, una persona vive sola la mayor parte del año, otra es dependiente y una tercera está a punto de cumplir casi un siglo de existencia en una residencia, de mayores, claro está.

Precisamente el caso de esta casi centenaria es el único caso en el portal que ya estaba dando síntomas de SND[1] cuando avisamos a los Servicios Sociales de la Diputación Foral de Bizkaia.

Menores de 15 años

5

Entre 15 y 25

4

Entre 25 y 40

3

Entre 40 y 50

4

Entre 50 y 60

2

Entre 60 y 70

14

Mayores de 70

8

Por otra parte, mi puesto como responsable de una de las tres asociaciones de Mayores de Getxo, me permite detectar y conocer posibles casos de SND. Somos un colectivo de 1.130 personas, casi 900 mujeres. Un grupo importante de este colectivo no tiene dificultades para relacionarse y participar en las actividades programadas por la asociación, pero cuando llega la noche estas personas están solas en su hogar. Cualquiera puede tener un accidente o un achaque en su casa pero tenemos más posibilidades de padecerlo a medida que cumplimos años. Una mala caída, un accidente con utensilios de cocina, un ictus,… son frecuentes entre las personas mayores y la solución es la atención sanitaria. Pero, ¿qué sucede si estamos solos?

Hasta aquí he citado mi visión de la realidad de la SND y un pequeño apunte sobre posibilidades de su detección a tiempo. A continuación, de modo esquemático trataré de explicar cómo veo lo que podemos hacer.

REALIDAD. Es innegable que el problema de la SND existe y es más preocupante cuanto mayor es la colmena de viviendas en las que habitan personas solas.

DETECCIÓN. Es importante establecer sistemas y protocolos que permitan detectar casos. Parece que lo más sencillo sería usar el padrón municipal, pero me parece que es un medio mecánico, demasiado frío. Las asociaciones de Mayores me parecen un buen instrumento para comenzar por abajo, por lo más próximo a los posibles afectados.

ORGANIZACIÓN. No cabe duda que la detección de casos de SND y actuación posterior no parece que sea muy práctico   hacerlo de forma individual. Es fundamental aprovechar primero las estructuras de esas pequeñas formaciones como son las asociaciones de Mayores que he citado; de forma independiente de éstas, pero con un hilo conectado a dichas agrupaciones, se precisa una entidad que abarque más espacio territorial y que tenga como único fin el establecer dinámicas para paliar en lo posible los procesos de SND. Afortunadamente, creo que la recientemente constituida “Asociación contra la Soledad” cumple con los requisitos para ejercer esa labor. Sobre todo, porque cuenta entre sus gestores personas relacionadas con muchos ámbitos sociales y una experiencia acumulada en largos años de vida laboral. Además, puede actuar en todo el territorio nacional. Podría ejercer como el centro de una red similar a una tela de araña.

FINES. Los recogidos en los estatutos de la Asociación citada coinciden claramente con los de ayudar a detectar los casos de SND y  aminorar en lo posible sus efectos nocivos.

COLABORACIÓN CON ORGANISMOS OFICIALES. Las asociaciones de Mayores independientes podrían colaborar con los Servicios Sociales de sus Municipios, y a través de éstos con los de las Diputaciones y gobiernos autonómicos. Además, aprovechando ese hipotético hilo conductor con la Asociación nacional citada anteriormente´, las directrices serían más unitarias y, por tanto, más prácticas. Siempre respetando las competencias que tienen asignadas y asumidas cada organización, sea del ámbito que sea.

DIVULGACIÓN. En este aspecto creo que también debieran estar en primera línea las asociaciones de Mayores divulgando -mediante charlas, talleres y campañas informativas-, la problemática de la SND, recalcando dos aspectos que considero fundamentales: medallón o pulsera de tele-asistencia y un duplicado de la llave de entrada al hogar en un lugar seguro, de confianza y de fácil acceso en caso de necesidad angustiosa. Es un punto importante pero que choca con la desconfianza propia en personas de edad avanzada. Pero seguro que hay soluciones sobre las que seguro trataremos en otro momento.

Se me ocurren bastantes más cosas pero, en contra de mi costumbre, creo que me he excedido en la cantidad de texto.

Ánimo que ya salimos del túnel construido por el Covid19 y vamos a necesitar mucha imaginación e ideas novedosas para adaptarnos a una nueva forma de compartir recursos y ayudas para los que estamos en la última llanura.

SALUDos

Iñaki Fernández Arriaga


[1] Aunque vivía sola, tenía tele-asistencia y vecinos que respondían a sus peticiones y tenían duplicado de su llave para entrar al hogar. En los últimos años una persona atendía su hogar durante tres horas, tres días a la semana. Su salud era impecable y no tomaba ni una sola pastilla, a pesar de sus 90 años, pero comenzó a dar claros síntomas de: pérdida de audición acentuada, dificultad para expresarse, descuido en hábitos normales, síndrome Diógenes,… Está en una residencia.  

Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

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