• Monaguillos jugando a ser adultos en la sacristía de la Iglesia de Nonaspe, sobre 1.920 (de Ángel Albiac)

  • Piedra del claustro románico de San Pedro con la cita sobre el eclipse de sol de 3 de Junio de 1.239.

  • Farol de Santo Dominguito del Val, patrón de los monaguillos.

  • Claustro Románico de la Concatedral de San Pedro de Soria.

Mis andanzas de monaguillo (Luís Carramiñana)

      Leyendo hace unos días el periódico Heraldo de Aragón que ahora cumple 125 años, vi una antigua fotografía de Ángel Albiac que está formada por un grupo de monaguillos en la sacristía de Nonaspe, donde posan cometiendo la travesura de beber vino de consagrar y de fumar un cigarrillo en una pose muy lograda imitando el desparpajo de los adultos.  Esta escena me trae a la cabeza una serie de recuerdos de mis años infantiles donde hice de monaguillo en la Concatedral de San Pedro de Soria desde los siete años hasta los catorce, o lo que es lo mismo, de 1.949 a 1.957.
 
 Citando que el patrón de los monaguillos es Santo Dominguito del Val, zaragozano donde fue martirizado, y teniendo en cuenta que monaguillo ha rimado siempre con la palabra pillo, por ser muy propicio a realizar pequeñas travesuras, normales a esa edad.
 
         Recuerdo al Abad, Don Segundo Jimeno y los coadjutores D. Carmelo y D. Moisés, además de los canónigos que formaban parte del Cabildo, como D. Simón, D. Eugenio, D. Odón, D. Jacinto y otros tantos donde cada uno tenía su particularidad, que podía ir desde hacer la misa a un ritmo más lento o rápido, dar propina o dar alguna torta por cualquier distracción o fechoría.
 
         El 15 de Agosto de 1950, con motivo de la proclamación por Pio XII como Dogma de Fe la Asunción de María al cielo se llevó a cabo un acto multitudinario en el Alto de la Dehesa de Soria con una gran participación de personas y sacerdotes llegados de toda la Diócesis portando los pendones, estandartes e imágenes de cada parroquia y presidido por el Obispo de Osma D. Saturnino Rubio Montiel y donde estaríamos cerca de 50 monaguillos de la capital, siendo los de San Pedro quienes estábamos al frente de los demás. Al finalizar la misa, las ofrendas en el altar y cuando tocaba retirarnos se acercó el Obispo y nos entregó 500 pesetas de las que se hicieron cargo las Hermanas Nazarenas que estaban al frente de la organización de las liturgias, con la idea de que ellas administrarían este gran caudal y la verdad es que cumplieron con ello, pues a lo largo de varios meses tuvimos unas meriendas donde nos pusimos como el Kiko en un tiempo de mucha necesidad. 
 
         Otra anécdota, que fue muy recordada y comentada en su momento, se desarrolló en la celebración de la novena dedicada al patrón de Soria, San Saturio,  estando la iglesia a rebosar en el momento del sermón que en aquellos años se hacía desde el pulpito por algún predicador llegado de otra ciudad y donde no faltaban las fuerzas vivas de la ciudad, cuando de pronto aparece volando un murciélago cerca del altar donde estábamos sentados en círculo unos ocho monaguillos y de pronto el Maravillas al grito de ¡¡¡ Dejarme solo, este es mío !!! se levantó disparado del asiento al centro del altar y le lanzo la capelina al murciélago con la idea de atraparlo, cosa que no consiguió, pero que este lanzamiento quedo grabado en nuestras mentes infantiles, recordándolo muchas veces con carcajadas por la situación tan rocambolesca de ese momento.
 
         Dentro de la inocencia de nuestra edad, cuando oíamos sonar las campanas a muerto nos alegrábamos porque cuando acudíamos a las misas de funeral, al finalizar las misma y llevarle al cura las bandejas de lo recaudado, el párroco tenía por costumbre darnos una propina que nos alegraba la vida, a pesar de que fuera como consecuencia  de  una defunción.  En las bodas, por lo contrario, se daba la circunstancia de que los invitados eran más tacaños, quizá porque se habían gastado más de lo previsto en el regalo de bodas.
 
          Podía seguir contando como sacábamos alguna propina explicado a los turistas cuatro detalles sobre el claustro románico como el grabado en piedra sobre un Eclipse de Sol acaecido el 3 de Junio de 1.239, las capillas, el órgano y el altar de San Pedro y quiero finalizar con un golpe de efecto que tuvo el Juez de Paz en un día de Fiesta Grande cuando pasando el cepillo, estaba otra autoridad rebuscando en el bolsillo con la idea de echar alguna aportación, cuando el Juez echa una moneda de cinco céntimos y le dice al vecino de banco: No te preocupes, ya he echado por los dos. Comentar que no era muy partidario del Régimen, pero por protocolo y algo más tenía la obligación de acudir a estos actos, aunque no fueran de su gusto.

                                                                                                      Luis Carramiñana La Vega

Sobre Luis Carramiñana la Vega

Me alegro mucho poder ver que Paraninfo esta en marcha después de una temporada cerrada por temas informáticos a los que muchos no sabemos acceder.

Poder comunicarnos a través de este medio es un motivo de alegría y de responsabilidad para entre todos tener viva esta ventana de colaboración en que creo que todos podemos aportar nuestras habilidades para contar cosas, dar ideas, recordar tiempos pasados o tratar cualquier asunto que pueda interesar. Saludos y gracias a los que hacen posible este trabajo de Paraninfo.

1 comentario

  1. Foto de Luis Carramiñana la Vega
    Luis Carramiñana la Vega
    Me pongo en la tesitura de recordar los años infantiles con referencia a mis memorias de cuando estuve ayudando de monaguillo en la Iglesia de San Pedro de Soria, donde estuve desde los siete años hasta que justamente me incorporé a la Universidad Laboral de Córdoba a primeros de Febrero de 1957.
    Y que se sumen más personas a esta iniciativa.

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