Recordando el CAMINO

         Durante el desarrollo de nuestra vida no paramos de caminar no solo físicamente, sino también en la parte interior de nuestro espíritu, como pueden ser las sensaciones, emociones, penas y alegrías que componen nuestra manera de vivir. Hoy voy a reflejar en este escrito mis recuerdos más alegres y algunos tristes que a lo largo de mis doce años haciendo el Camino de Santiago han dejado huella en mis sentimientos.
           Mi primer acercamiento a Santiago de Compostela fue el año 1971 en mi primer coche, un Seat 850, junto con mi familia soriana escapando a toda prisa de la vacuna del cólera que empezaban a poner a todas las personas debido al brote que acababa de iniciarse en la zona del Jalón debido a la contaminación de las aguas de este rio, debido a la poca salubridad de los vertidos. Ese año correspondía ser Año Santo Compostelano y llegamos justo el día 25 de Julio a celebrar en Santiago esa festividad tan especial, después de recorrer la distancia entre Soria y Galicia por las carreteras de aquella época donde en algunos tramos no se podía pasar de 20 kms. a la hora. En todos los sitios disfrutamos de las gentes y los productos destacando que los precios los consideramos baratos. Aquel año no había muchos hoteles y dormíamos normalmente en casas particulares, lo que ahora son casas rurales, una vez reformadas y preparadas para el turismo.
           Anécdotas como cuando se toparon mis sobrinas con José María Iñigo en la Plaza del Obradorio y delante de el dicen en voz alta, mirar es mucho más pequeño que en la tele, el sonrió y no hizo ningún comentario.      
            Los depósitos esféricos de agua que se veían en las casas y fincas de los pueblos yo les decía a mis sobrinas que eran antenas parabólicas para ver la televisión portuguesa y se quedaban tan contentas de saber cosas nuevas, como conocer la lavadora que había en la casa donde descansamos en Villagarcía de Arosa también de forma esférica que fue el inicio de las que ahora disfrutamos.
           De aquella estancia en Galicia, siempre he guardado muy buena impresión de tal forma que varios años he veraneado en esa bendita tierra, destacando dos meses completos en Agosto en la localidad de Sada.         
            Nada más jubilarme, rápidamente pensé organizarme para hacer andando un primer tramo del Camino de Santiago en el año 2007, empezando en Ponferrada y finalizando en Santiago de Compostela después de nueve etapas y 202 kilómetros en compañía de mi mujer, Isabel.  Pagamos la falta de experiencia en todos los aspectos, desde poca preparación, material inadecuado, como palos de madera, mochilas prestadas que no se ceñían al cuerpo, pero muchas ganas y mucha ilusión, logrando el objetivo con la ayuda moral de compañeros de camino y con el empuje de animo por lo que el CAMINO representa el conseguir una meta donde se mezclan muchos aspectos, desde el físico, el deportivo, el espiritual, el cultural o el gastronómico.
          Toda una suma que te hace ser muy positivo, desde la preparación, el llevarlo a cabo y el contarlo después de haber conseguido hacer el recorrido previsto.
          De la primera experiencia recordamos el encuentro con un grupo de peregrinos de origen castellano que vivían en Barcelona y que en la primera etapa nos acompañaron con su buen humor y mejores consejos para poder llegar adelante, como que no debía ir tan deprisa porque quemaría a Isabel si no bajaba el ritmo. 
           Y nos pusieron en aviso sobre la subida al Cebrerio por la dificultad que conlleva, tomando unas cervezas en la plaza de Villafranca del Bierzo, un pueblo de los que dejan huella al peregrino por su riqueza arquitectónica.
         Porque caminar hacia Santiago es vivir una experiencia que hay que llevarla a cabo con mucha vitalidad, curiosidad y cercanía con todos los que pasan cerca de ti, desde tus compañeros de peregrinaje y los caminantes que pasan a tu lado a los que saludas con “Buen Camino” que es el santo y seña de todos los que formamos esta singular procesión.  Desde los camareros de los bares del camino, los hosteleros, los voluntarios de los albergues, las personas que viven en los pueblos por donde se pasa, los comerciantes y vendedores de os comercios, los curas de los pueblos, los guiás turísticos, los médicos, farmacéuticos y sanitarios que nos cuidan de torceduras o picaduras y que ponen lo mejor de si mismo para que todo salga bien son parte muy importante del Camino y “culpables” del éxito del mismo.
           Este año pasado en el que desde mediados de Marzo no he podido llevar a cabo el caminar por ninguno de los recorridos que van a Santiago, he tenido que recurrir a hacer una parodia del camino en la terraza de casa con imágenes de parte de los lugares de paso y grabándolo por teléfono para matar el gusanillo de esta afición que se convierte en necesidad por lo bueno que se saca de la misma.
         Además he podido disfrutar de la lectura de El Libro de la Peregrinación a Santiago de Compostela de José Salvador y Conde, editado en 1971, precisamente el año que por primera vez llegue a Santiago como comentaba al principio de este escrito. Este libro es un grato regalo por ser un trabajo muy completo, donde se evoca la historia del peregrino medieval, sus costumbres, los peligros que afrontaba, las leyendas que se escuchaban, el arte y las rutas que tiene tanta historia. Describe las obras artísticas, los monumentos significativos, las ciudades y pueblos que forman el Camino, la vida de personajes como Bernardo de Carpio, Suero de Quiñones, el arzobispo Gelmírez, los infantes de Lara, que dan valor por su forma de sentir y pensar.  Es todo un homenaje extraordinario al apóstol Santiago en verso y prosa.
            En otro escrito seguiré contando andanzas de mis caminos para de esta manera matar el gusanillo de no poder disfrutar con las bellezas de este Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco y Bien de Interés Cultural y Primer Itinerario Cultural Europeo desde 1987.

                                                                                                 Desde Zaragoza, os saluda Luis Carramiñana

* "El canmino por el País Vasco" -> VER

Sobre Luis Carramiñana la Vega

Me alegro mucho poder ver que Paraninfo esta en marcha después de una temporada cerrada por temas informáticos a los que muchos no sabemos acceder.

Poder comunicarnos a través de este medio es un motivo de alegría y de responsabilidad para entre todos tener viva esta ventana de colaboración en que creo que todos podemos aportar nuestras habilidades para contar cosas, dar ideas, recordar tiempos pasados o tratar cualquier asunto que pueda interesar. Saludos y gracias a los que hacen posible este trabajo de Paraninfo.

1 comentario

  1. Foto de Luis Carramiñana la Vega
    Luis Carramiñana la Vega
    Caminar hacia Santiago es vivir una experiencia que hay que llevarla a cabo con mucha vitalidad, curiosidad y cercanía con todos los que pasan cerca de ti, desde tus compañeros de peregrinaje y los caminantes que pasan a tu lado a los que saludas con “Buen Camino” que es el santo y seña de todos los que formamos esta singular procesión

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