• Primero Casa Consistorial, luego escuela 'Conde Valmaseda' (del blog 'Sestao en el recuerdo, administrado por Luis Casas)

Recuerdos de niñez... (1952 con doña Teófila)

Desde hace muchos años en Sestao hay una plaza dedicada al Conde de Balmaseda, aunque nunca he sabido si está dedicada al tío o a su sobrino, ambos militares nacidos en Sestao, en el palacio Villate[1]. El primero, José Santos de la Hera y de la Puente y el segundo, Blas Diego de Villate y de la Hera, fueron militares de alto rango muy relacionados con Cuba, Filipinas y países hispanoamericanos. También hubo una escuela con ese nombre, Conde de Valmaseda, en la cual ingresé con seis años. Sin embargo, popularmente era conocida como la “escuela de Doña Teófila”, una de las dos maestras titulares. La otra era Doña Elvira. Hay un refrán muy conocido: “la letra, con sangre entra”. Doña Teófila era apasionada partidaria de este antiquísimo sistema educativo.  
 
Según recuerda mi hermano, cuando ya pertenecía a la escuela pública de Doña Teófila, le llevaba a él de la mano y le dejaba en la escuela de “pago”[2], porque yo comenzaba a ser mayor. 
 
La escuela Conde de Balmaseda estaba ubicada entre la plaza del Casco y la de San Pedro, cerca del solar donde estuvo la casa-torre[3] derruida en 1931. El centro escolar era un caserón cuadrado de dos pisos que había servido como Ayuntamiento[4] después de que Sestao se separó, en 1805, de la mancomunidad de los Tres Concejos del Valle de Somorrostro. En la fachada principal había una balconada a la que se accedía por dos puertas. En medio de ellas, una ventana; frente a ésta, y atada a la barandilla el mástil donde se izaba la bandera en las grandes ocasiones.     
 
Como hemos indicado en párrafos precedentes, Doña Teófila tenía un sistema peculiar de enseñar para que aprendiésemos. Al comienzo de la clase todos nos poníamos en pie, en hilera y nos iba haciendo una pregunta. El que acertaba en la respuesta, podía sentarse en su pupitre. El resto se mantenían en la fila, sabiendo lo que les aguardaba al final. Llegado este momento pasaban ante la severa maestra, que ejecutaba el castigo físico sin saber dónde ibas a recibir el golpe. No recuerdo lo que aprendí aquél año pero me imagino que las cuatro reglas aritméticas, algo de historia de España y… ortografía. 
 
¿Por qué recuerdo lo de la ortografía? Tengo grabada en la mente la mañana que Luisito, vecino y amigo venido desde su Galicia natal (luego llegó su primo Pepito y ambas familias compartían piso), estaba ante el gran encerado, con una tiza en una mano y el borrador en la otra. Doña Teófila le pidió que escribiese la palabra “construcción”, pero no la escribió bien, -se le olvidó o no lo sabía- y recibió un tortazo que llevó su cabeza a estrellarse contra el duro y negro encerado. Desconozco si Luisito aprendió que en dicha vocablo, después de la “n” primera, va la “s”. Hubo más episodios semejantes, pero no es cuestión de llenar más espacio; a veces, con una muestra es suficiente.
 
Además de los mencionados primos, Luisito y Pepito, recuerdo a Luis Garoña, Javier Sierra, Basarrate Miravalles y Alberto Olarte.
 
Como era natural en esa época, las niñas y niños íbamos a clases separadas. Sin embargo, con Doña Teófila había una niña, Mª Jesús, nieta del sastre Fabián Doueil y sobrina de la maestra. Le acompañaba su hermano Luis María. Ninguno de los dos recibía trato especial por su condición familiar.
 
Aunque en 1945 se aprobó una Ley de Educación, la misma solo afectó a la enseñanza secundaria, y como en este curso aun estábamos en primaria elemental –la siguiente era la superior, de 9 a 12 años-, la enseñanza seguía lo establecido en la Ley Moyano de 1857[5]. Y se desarrollaba en un contexto social muy rural y económicamente en crisis. La finalidad era “memorizar las nociones elementales de más general aplicación a los usos de la vida". El contenido básico era: lectura, escritura y el cálculo a niveles muy elemental -las cuatro reglas- y religión. 
 
La enseñanza siempre ha sido  un pilar básico  de cualquier sociedad, ya que ella permite adquirir no solo conocimientos, sino también formar en valores y educación. Durante estos años, la enseñanza pública estaba impuesta por un regimen dictatorial -la guerra civil había finalizado hacía 13 años- que imponía una ideología de caracter nacional-catolicismo.     
 
Aquellos cursos nos parecían eternos y contábamos los días que faltaban para las vacaciones; no éramos conscientes de que habíamos comenzado a subir la pendiente de la vida; ahora el tiempo nos parece que vuela. El último día de clase nos entregaban una pequeña caja de cartón con una docena de pastas en su interior. Con qué ilusión las llevaba a casa; ¡intactas y salvas del deseo! Las preparaban en la confitería Amayra. 
 
Tras el verano de 1953 comencé el curso escolar en la escuela del Casco, oficialmente Escuela de Carlos VII. Ya contaremos esos episodios.
[1]Estaba ubicado en la plaza de San Pedro. La propiedad fue vendida en 1958 y en el solar se construyó un bloque de viviendas.
[2] Ver artículo “1950 – en la escuela de pago”.
[3] Construida en 1370 por Juan López de Salazar (de los Salazar de Muñatones y Portugalete) en piedra de sillería; tenía una base cuadrada de 14 metros de lado y una altura de unos 16 metros. Fue derruida en 1931 por imperativos urbanísticos.
[4]La primera sesión de la nueva corporación, denominada Concejo de Santa María de Sestao,  fue el 1 de diciembre de 1805, bajo el bastón  de don Francisco de Velasco, pero el edificio se construyó en 1823 por sufragio entre los vecinos. Sestao era una aldea de 340 habitantes y 70 caseríos. Vacas, maíz y txakolí eran los productos más importantes.
[5] Se puede ampliar información consultando “La evolución de la enseñanza primaria en España”, obra de Inmaculada Egido Gálvez. 
* 1950 - Colegio español - VER
* 1952 - Escuela Conde Valmaseda -> VER 
* 1954 - en Carlos VII - 2 -> VER
* Primera lavadora -> VER 
* Alimentación -> VER
* Saga Doueil -> VER

Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

3 comentarios

  1. Foto de Francisco Moreno Matas
    Francisco Moreno Matas

    Buenos días, amigo Iñaki. Los recuerdos son el tesoro que guardamos celosamente quienes tenemos la gran suerte de no haber perdido la memoria. Los habrá mejores y peores, de vivos y alegres colores, en sepia y en blanco y negro. Todos forman parte de nuestro patrimonio personal y a ellos echamos mano de vez en cuando cuando queremos recuperar misceláneas de aquello que hemos vivido, o ellos nos asaltan en el momento y lugar más inesperado ante un olor, un paisaje, una fotografía o un sueño. Por cierto, bonito retrato de tu infancia a través de esos recuerdos que has desgranado.

    Felicidades, Iñaki, por conservar memoria.

  2. Foto de sestao bizkaia

    El método de pregunta-respuesta a los componentes de la fila que utulizaba doña Teófila que se puede leer en el artículo es cierto, pero no en sus matices. La pregunta se hacía a la entrada a clase, mientrasla fila ascendía por la escalera, y consistía en la tabla de multiplicar,comenzando por el 9x9...¿? Si la respuesta era acertada, nos podíamos sentar; en caso contrario esperábamos el castigo corporal.

    Por la tarde, a las 15 h., el sistema era similar, pero las preguntas eran del catecismo.

    Alberto Olarte Ibarra

  3. Foto de Iñaki Fernández Arriaga
    Iñaki Fernández Arriaga
    En esta ocasión toca rememorar la escuela de doña Teófila en la escuela Conde Valmaseda.

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