• Patio y frontón del Patronato,con las escaleras de subida a las aulas. Fotografía obtenida de la obra 'Aquella escuela, este pueblo, Sestao' de Charles Rivera

Recuerdos de niñez... (1956, al Patronato)

Un Patronato es una institución benéfica y asistencial con fines sociales no cubiertos por la administración pública. En la zona de Labariega[1] de Sestao se creó un Patronato en diciembre de 1901. Constaba de salón de actos con patio de butacas y tribuna en las plantas primera y segunda, escuela, frontón y una capilla, en las plantas tercera y cuarta, con capacidad para un millar de personas[2]. El principal benefactor fue José Mª de Urquijo e Ybarra.

Hasta 1952, los chavales de Sestao que deseaban seguir la enseñanza secundaria, el Bachiller, en un centro público –por tanto asequible a la economía familiar de la mayoría de trabajadores del pueblo - tenían que acudir al Instituto de Bilbao, en tren o en tranvía. A los sacerdotes don Anastasio Olabarria y don Antonio Sáez de Navarrete se les ocurrió la idea de crear un colegio aprovechando parte de las instalaciones del Patronato. Se llamó Colegio Diocesano Valentín de Berrio-Ochoa de Sestao. Diocesano, porque una aportación importante venía del Obispado. Y fue el obispo de Bilbao, don Casimiro Morcillo González[3] el que bautizó el colegio en 1953. Realmente, en ese momento sólo disponía de un aula. En la inauguración, don Casimiro dijo que “aquella modesta aula era comparable a la vieja aula de Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca

Todavía estábamos con la alegría en el cuerpo que nos había metido nuestro Athletic – Atlético de Bilbao en aquellos años por decreto del régimen dictatorial- al lograr la Liga y la Copa, pero las vacaciones veraniegas se daban por finalizadas. En el curso 1956-1957 mis padres me matricularon en el colegio del Patronato, cuyo director era don Anastasio “Tasio” Olabarria. Atrás había dejado mis tres años en la escuela de Carlos VII, con don Andrés, don Julián y don Saturnino. Me imagino que para mi familia, numerosa pues ya éramos cuatro hermanos, supondría otro gasto añadido. Me suena que pagaban, con el descuento por Familia Numerosa, la cantidad de 25 pesetas durante los diez meses del curso.

Poco a poco fuimos conociendo a los profesores: don Anastasio (licenciado en Letras) como Director; don Javier Astorqui; doña Ana María Albo (licenciada en Ciencias), don Florencio Llorente, don Luis Echeberria y Arejola[4] (Cine), don Ignacio Gurpegui, don Teobaldo Guerrero, don Ernesto Alava(Química), doña Mº Luisa (Literatura), doña Julia García[5] (Francés), don Enrique Vivanco (secretario) y don Víctor Ormaechea. Además de los profesores que he citado, estaban José Luis Barbolla[6] en Educación Física –vulgarmente Gimnasia- y Mansilla en Formación del espíritu Nacional –para el vulgo, Política-; el Catecismo era materia de don Víctor Miranda.    

Aunque la entrada al Patronato estaba por la calle Chavarri (hoy Txabarri), al colegio se entraba por detrás, por el patio de acceso al frontón. A la derecha estaban las escuelas de párvulos a cargo de doña Pura Aguirre, vecina mía en Albiz, y madre de los Sagastizabal. Ocupaban la planta baja en mi portal de Doctor Ferrán.

A mediados de curso tuve la suerte de asistir, como espectador, a la primera obra de teatro de mi vida. Me encantó, y eso que en ese momento desconocía su importancia en la Literatura mundial. Se trataba de “El mercader de Venecia”, de   Shakespeare. Se me quedó muy grabada en la mente la importancia de las palabras y las frases. Amigo lector, como me imagino que conoces la trama de la obra, sabrás que me refiero a la interpretación exacta del contrato entre el comerciante cristiano Antonio (el bueno) y el prestamista judío Shylock (el malo): “Una libra exacta de la carne de Antonio, pero eso sí, sin una gota de sangre”. En la obra, si la memoria no me falla, actuaba mi vecino de balcón Luis Mari Martín, que con 18 años fue fichado por el At. De Madrid de futbol. 

Una de las cosas que si noté fue la ausencia de tener que cantar el "cara al sol", como se hacía en las escuelas por donde había pasado. Y eso que seguían los mismos en el poder. 

En próximos capítulos irán desfilando muchos de los compañeros de los que tengo recuerdos. Sus rostros, lejanos en el tiempo, se pueden ver en el espacio ORLA, con sus nombres y apellidos que han sido facilitados por Fernando Revuelta, Mª Carmen Lestón y Luis Garoña, entre otros. Pero no quiero finalizar este párrafo sin señalar a uno especial, Javier Martínez Zayas, “el Rubio”, con el cual compartí amistad desde que nuestras amatxus nos llevaban a la plaza del kiosko, en aquellos enormes coches de bebé, hasta su fallecimiento hace cuatro años. En la orla tiene el número 106 y yo el 4.

Este año Jesús Sainz Planillos[7] sustituyó a Serafín Fernández de Aguirre[8] como alcalde de Sestao.

(continuará)

[1] Paraje situado en el Oquillo, en la ladera entre Rebonza y la calle Txabarri. Cita de la pág. 179 de “Toponimia de Sestao” de Jorge Luis Tejedor.

[2] Transcripción casi literal de la página 76 de la obra “El concejo de Sestao y el Patronato”, escrito por don Anastasio Olabarria y publicado con el nº 215 en la colección Temas Vizcaínos, de la Kutxa.

[3] Primer obispo que tuvo Bilbao (1950), ya que hasta ese momento dependía de la diócesis de Vitoria. Después fue arzobispo de Madrid.

[4] En 1963 en Trapaga. De 1964 a 1971 en Ruanda y Zaire.

[5] Su vivienda estaba debajo de la nuestra. Volverá a aparecer en el capítulo dedicado al Vecindario.

[6] Entrenador de Balonmano en Santiago Apóstol de Bilbao y en Portugalete.

[7] Sobrino de Jesús Planillo, marido de doña Julia García, la profesora de Lengua Francesa.

[8] Sargento de Requetés en la 8ª Compañía, con la que obtuvo una medalla militar a título individual tras la batalla del Ebro, en 1938.

La fotografía del frontón del Patronato está sacada de la obra de Charles Rivera, "Aquella escuela, este pueblo, Sestao"

* 1950 - Colegio español - VER    -   * 1952 - Escuela Conde Valmaseda -> VER    -   * 1954 - en Carlos VII - 2 -> VER   -   * Primera lavadora -> VER    -   * Alimentación     -> VER   -   Saga Doueil -> VER

Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

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