Recuerdos de niñez... (Fiestas navideñas)

Hace más de un mes que las calles de las ciudades importantes y pueblos de menos grado, tienen engalanadas sus calles con abundantes luces de colores. Por supuesto que en Sestao también. Son los prolegómenos de las fiestas navideñas, cada vez más redirigidas al consumismo, y eso que este año la Covid19 las ha chafado. No sucedía lo mismo hace setenta años en cuanto a la ornamentación, pero había muchos factores que marcaban en qué momento del calendario nos encontrábamos.

La cena de Nochebuena era la más esperada del año, y casi coincidía en el tiempo con las recién estrenadas vacaciones navideñas. ¿Qué tenía de especial esa cena? Desde que la recuerdo se diferenciaba de las restantes del año en varios detalles. Los primeros años éramos cuatro alrededor de la mesa de madera, sentados en banquetas, y una hermana pequeña en su silla de ruedas: la familia al completo. Los años siguientes, los ocupantes de esta silla se iban incorporando a la mesa con su correspondiente banco de cuatro patas, mientras el último hermano llegado a la familia ocupaba la silla de niño, o niña. Así hasta que la mesa, con algún añadido, llegó a tener alrededor ocho personas de diferente edad, altura, peso y género.  

 El menú era conocido con antelación, pues era clásico, casi calcado al de años precedentes. Sopa, coliflor, pollo, lomo con pimientos, bakalao y de postre… compota de manzana y orejones. Luego, algún trocito de turrón duro y otro blando. Y con estos dulces, sidra El Gaitero.    

 Estamos tan acostumbrados al pollo que comemos ahora que casi hemos olvidado a sus antepasados, los pollos y gallinas prehistóricos que no nacían y vivían en grandes urbes, perdón, en granjas. ¿De dónde procedían? De corrales de caseríos o gallineros. ¿Dónde se conseguían? Nuestra madre en la plaza del mercado de Portugalete. Compraba[1] los capones con dos o tres semanas de antelación y los mantenía bien cuidados, alimentándolos con borona, en el balcón. La víspera de navidad ponía fin a su vida por el sistema tradicional, sin traumas para los animales. Luego se les desplumaba y por último se quemaban los restos del plumaje en una hoguera improvisada en la cocina.

El lomo también requería unos cuidados previos; nuestra amatxu compraba el lomo de cerdo con un mes de antelación y lo adobaba con sal, pimentón de La Vera, dientes de ajo, laurel y orégano. Luego lo cortaba en filetes y los freía en sartén, con abundante aceite, cuidando de que no quedasen duros, pero tampoco crudos. A continuación los introducía en una tinaja de barro con aceite, de forma que todos los filetes quedasen cubiertos por ese líquido amarillento, de acidez y textura especial. El paso siguiente era irlos sacando, en la cantidad suficiente para ser degustados por los comensales en ocasiones excepcionales, como la cena de Nochebuena.

 Tampoco faltaba la compota, resultado de la cocción con mimo y poco tiempo en la chapa de carbón, de trozos de manzana y orejones de higos y ciruelas secas, además de pasas de uva, bien rociados con azúcar, canela, agua y vino tinto.

 Una tableta de turrón blando y otra de turrón duro nos duraban para las dos noches solemnes, la de Nochebuena y Fin de Año. No es que se produjese un milagro semejante al de la multiplicación de los panes, pero si un hecho singular. Nuestro padre trabajaba en Babcock Wilcox de Galindo y comía en el comedor de la empresa[2]. En el mes de diciembre les daban de postre unas barritas de turrón de 2x2x10 cm., cuidadosamente envueltas en papel cebolla y por fuera plateado o dorado[3]. En lugar de endulzar su boca, los guardaba y en esas fechas señaladas los repartía entre su prole. Para cuando esta se hizo grande, también las posibilidades económicas de la familia habían mejorado.

Otro toque especial de aquellas vacaciones navideñas era la puesta en escena del Belém, con figuritas de barro que aún conservo. Básicamente lo componían un establo con paredes y techo de corcho, un molino, dos caseríos, el castillito de Herodes y un puente. En el interior del pesebre lo clásico: niño en una cuna, su madre, su padre y dos animales, el buey y la mula. En el exterior una decena de artesanos y pastores en fila, que se iban acercando al establo por un camino de serrín, marcado entre el musgo, a medias entre artificial y real. El camino se veía interrumpido por un riachuelo con agua de papel plateado de chocolate Chobil[4), el cual se salvaba con el puente. En la parte superior de éste, se encontraba el pescador con su caña, y  el extremo del sedal estaba adornado por un pececito del mismo material que el agua del río. Diseminados por el campo, una piara de cerdos, un gallo y un grupo de pavos. En las montaña –luciendo parte de mi colección de minerales- el pastor con un rebaño de ovejas. No faltaban los tres reyes magos –formaban una sola pieza con sus monturas- que todos los días avanzaban un paso más hacia su destino, el que les marcaba la estrella que lucía en la pared, dominando el conjunto belenístico.

Cada año, según mis ahorros, añadía alguna figurita al “nacimiento”; alguna aún conserva el precio en su base: 0,60 (se supone que 60 céntimos). Las comparaba en el kiosko del Zamorano(5), ubicado en el solar del comienzo de la calle San Diego, en la confluencia con la cuesta de La Iberia. Era la parte trasera de la casa donde se ubicaba la farmacia Gómez Izarduy y la tienda de ultramarinos Esnal. Este artículo lo encabeza una fotografía del belém del relato.

En el año 1954 las navidades en mi hogar sestaotarra fueron más especiales que los anteriores. Nuestra amatxu había engordado más de lo habitual y durante la cena de nochebuena estaba un poco rara. Al día siguiente, junto a mis hermanos Santi y Adita, nos bajaron a la casa de Juli García -la "belga", profesora de Francés en el Patronato-  para que jugásemos con Jesús Ángel y Luis Alberto. Unas horas después, cuando subimos a nuestro piso, nos encontramos con otro hermano. Como era Navidad, conmemoración del nacimiento de Jesús, días más tarde, en la parroquia de Santa María le bautizaron como Jesús Valentín. Como en los casos anteriores y en los siguientes, todos los hermanos nacimos en casa, asistidos por una partera o matrona.  A partir de ese momento y aplicando la ley, ya entramos en el amplio grupo de Familia Numerosa(6). 

Desde que desapareció la dictadura, las fiestas navideñas en el País Vasco son compartidas entre el nacimiento de Jesús, los Reyes Magos, el Olentzero y Mari Domingi, sin ningún problema de coexistencia.

Este año, 2020, estos días navideños coinciden entre la segunda y la tercera ola de la pandemia de la Covid19. Y con el comienzo de la vacunación masiva a nivel mundial. El término globalización nunca tuvo mayor sentido. Y si en años anteriores en estas fiestas asociadas a la alegría y comidas familiares, había personas que se sentían más solas que otros días, en este desgraciado 2020 el problema se ve agravado por las restricciones sanitarias. Y ya que cito uno de los problemas acuciantes de nuestra sociedad, aprovecho la ocasión para poner el nlace con la asociación que trata de combatirla: CONTRA LA SOLEDAD NO DESEADA,    

En cualquier caso, aun pareciendo un tópico, ZORIONAK ETA URTE BERRI ON – FELICES FIESTAS Y que el 2021 sea mejor que su predecesor.

Felicitaciones navideñas -> VER

"Haur txiki bat..." -> VILLANCICO

 "Mi primer nacimiento" (Paco Moreno Matas de Córdoba) -> VER

[1] En el capítulo dedicado a los IMPUESTOS hablaremos de los trámites para pasar la mercancía desde Portugalete –Barakaldo o Erandio- hasta Sestao.

[2]  La mayor parte de los trabajadores comían en las campas de Markonzaga, junto a sus esposas que les llevaban la comida en tarteras dentro de cestillos de mimbre.    

[3] Datos facilitados por mi hermano Santi.

[4] Denominación de CHOcolates BILbainos, propiedad de la familia Aguirre, uno de cuyos consejeros fue José Antonio de Aguirre y Lekube, primer Lehendakari del País Vasco.

(5) Información facilitado por Juan Antonio Martínez Urigüen, que vivía en el nº 9 de la Gran Vía, encima del kiosko.   

(6) ”Solamente los pueblos de familias fecundas pueden extender la raza por el mundo y crear y sostener imperios”,  (preámbulo de la ley 1 de agosto de 1941 de protección a las familias numerosas).

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Fuentes e información -> BIBLIOGRAFÍA
Si deseas añadir información o que se corrija algún dato, escribe a ->CONTACTO 

Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

4 comentarios

  1. Foto de Miguel Ángel González Antonio
    Miguel Ángel González Antonio

    En mi casa de Sinlabajos (Ávila), uno de los pueblos mas recónditos de la Castilla profunda, en que también éramos familia numerosa, se puede considerar como 'calcado' la forma en que mi madre hacía todo lo referente a las celebraciones. El turrón duro y blando había que repartirlo entre 9, así que degustábamos lo que se llama hoy día en mi propia casa cuando han venido hijos y nietos, 'el turrón del pobre': Nuez dentro del higo', el cual no perdono ningún año.

    FELICES FIESTAS

  2. Foto de Iñaki Fernández Arriaga
    Iñaki Fernández Arriaga
    Después de veinte años, en este 2020 de triste memoria por la Covid19, nos hemos decidido a poner el belem cuyas figuras también están en el grupo considerado como de tercera edad. Pero aún lucen su porte airoso pesar de las deslucidas vestimentas.
  3. Foto de sestao bizkaia

    Egun on,Iñaki!! Preciosa crónica de la Navidad que comparto en muchos aspectos!!! En casa de la abuela, intentàbamos celebrarlo con calma y armonía, pero siempre había alguna criatura que, emulando a la de Belén, quería nacer en Nochebuena y mi abuela, dejaba el cuidado de la cena en manos de ama porque un parto la requería. No éramos tan afortunad@s como tú porque mi padre casi siempre estaba 'rompiendo mares' en esas fechas. Aún así, tengo recuerdos muy càlidos, divertidos y muy compartidos con toda la vecindad de Chavarri 33, la chavalería de los Baños, la misa del Gallo en el Patronato...

    (Mari Carmen Lestón Batiz)

    NOTAS - La abuela de Mari Carmen era una de las cinco parteras o matronas que actuaban en Ssetao ->VER

  4. Foto de Paco Moreno Matas
    Paco Moreno Matas

    Estos son mis recuerdos de mi primer Nacimiento en miciudad, Córdoba, puestos en vídeo -> (Se puede ver arriba, al fianl del texto)

    Felices fiestas, amigo.

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