Recuerdos de niñez... (Juegos y juguetes - 1ª)

Uno, dos, tres,… cinco,… veinte,…son los juguetes que voy contando mientras Daniela, nuestra nieta, revolotea alegre entre ellos. La mayoría son de plástico[1] y muchos usan pilas –baterías- para realizar algún movimiento, sonido o interpretar música. Algunos, muy pocos, son de madera, los considerados didácticos. Eso en el hogar de los aitites –abuelos- paternos; en casa de su abuela materna sucede algo parecido y en su propio hogar… ¡qué vamos a contar! 
 
Al igual que en algún otro artículo, retrocedamos setenta años. Es 5 de enero, y los “reyes magos” pasarán esa noche por los hogares para dejar algún juguete, caramelos e incluso algún trozo de negro y dulce carbón, si el comportamiento de los peques no ha sido bueno durante el año. No faltan los zapatos bien lustrosos y una copita de anís. En el piso tercero del número 5 de Doctor Ferrán, dejaron un gran caballo de cartón, apto para que un niño de cuatro años lo pudiese montar. ¡Qué emoción! Al levantarme de la cama. Era uno de los juguetes que había dejado escrito, con ayuda de mi amatxu, en la carta de peticiones. No recuerdo que dejaron para Santi y Adita, mis hermanos pequeños hasta ese momento.
 
De los años siguientes recuerdo otros juguetes como un tranvía de hojalata que se movía dándole cuerda con una llave, un cine que nos permitía ver dibujos animados, con música incluida, mientras hacíamos girar una manivela, las pelotas de goma, que no aguantaban hasta la siguiente llegada de los reyes magos, e incluso un balón de cuero[2]. Este esférico –que no lo era realmente- fue todo un acontecimiento en el barrio ya que era la primera vez que veíamos uno igual. En el interior había una goma, a modo de globo aplastado, con una protuberancia semejante a un pitorro en un punto de la circunferencia. Por ahí se inyectaba el aire con una bomba de hinchar ruedas de bicicleta; luego se doblaba y ataba el pitorro, quedando dentro del cuero. A continuación se cerraba la costura del cuero con un cordón del mismo material, quedando una zona desigual en la superficie, conocida como de “tiento”, que incluso dañaba a los jugadores, sobre todo si le dabas con la cabeza. Si se mojaba resultaba mucho más pesado y difícil de controlar.
 
Aparte del valor recordatorio, creo necesario mencionar dos aspectos. Uno, que aunque me apasionaba jugar al balompié, comencé a darme cuenta de que la naturaleza no me había dotado de características mínimas para su práctica –ni para otros juegos de especial actividad física- por lo que los amigos no solían contar conmigo en los partidillos. Dos, que cuando bajaba MI pelota –luego fue el balón- era seguro que jugaba. Conclusión: tanto vales, cuanto tienes.
 
Otro apunte que dejo aquí, por si alguien quiere reflexionar sobre el mismo, es el siguiente. La  historia derivada de estos juguetes está anclada alrededor de 1950. No había TV y los otros medios de comunicación, la radio y los periódicos, estaban controlados férreamente por el régimen dictatorial. En el hogar casi todos los temas eran tabú y tampoco conocíamos más mundo que el de algunos barrios de Sestao, el camino –por Azeta o por Abatxolo-  hasta el Puente Colgante de Portugalete y la playa de Las Arenas –hoy Areeta-. Solamente en este barrio, en la margen derecha de la Ría, es cuando nos dábamos cuenta de que había gente que vestía mejor que nosotros y tenía mejores casas, mucho mejores. Pero también me daba cuenta de que en el barrio, no todos los amigos tenían los mismos juguetes que nosotros. No sabía los motivos, pero intuía que no todas las familias tenían las mismas posibilidades para comprar juguetes. Y eso que era una vez año, o como máximo dos si contamos el día del cumpleaños. Para concretar este pensamiento, en otra ocasión contaré lo que me sucedió en casa de los R., que habitaban en una de las casitas dúplex que estaban al otro lado de la calle Doctor Ferrán.
 
Sólo hemos hablado de un juego y un par de juguetes de chicos y el artículo se ha hecho un poco extenso; nos faltan las canicas, los iturris para las etapas ciclistas, tiragomas, “chorro-morro-pico-tallo-o qué”,…  Antes de acabarlo, por lo menos citaré a qué jugaban las chicas: la comba, cacharritos y cocina, muñecas, tabas, goma, diábolo,… Y conjuntamente, chicos y chicas, al escondite, a pillar, al pañuelito,...
 
Habrá más capítulos de juegos y juguetes; no en vano, dedicábamos a ellos la cuarta parte de nuestra existencia infantil.
 
(continuará)
[1] Aunque en varios países ya se estaba utilizando, los primeros juguetes de plástico comenzamos a verlos a partir de 1960. Los bloques de Lego (primeras ventas en España en 1965) marcaron una época y la Barbie empezó en 1959 a destronar a Mariquita Pérez de cartón.  
[2] En el primer mundial de la historia del fútbol, el celebrado en 1930 en Uruguay, se utilizaron los balones de tiento. Tenían una vejiga de cerdo en el interior que, una vez hinchada, se cerraba la costura exterior con un cordón de cuero, en la zona de tiento. En la final entre el país anfitrión y Argentina, usaron uno elaborado en cada país para cada una de las partes.
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Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

4 comentarios

  1. Foto de sestao bizkaia
    Jugábamos a la cuerda y las 'comedias' que hacíamos en los descansillos de la escalera, los portales o en la propia calle. Jugàbamos chicas y chicos de Los Baños. Los patines eran la bomba! Algunos estaban hechos con rodamientos que los padres de algunas procuraban en la fàbrica. Los míos llegaron de EE UU y eran muy rudimentarios, pero se estiraban y acortaban, por si te crecía el pie. (Mari Carmen Lestón Batiz)
  2. Foto de Paco Moreno Matas
    Paco Moreno Matas

    Conocí y jugué con ese balón. De vez en cuando había que llevarlo al zapatero para que recosiera algunos puntos.

  3. Foto de Iñaki Fernández Arriaga
    Iñaki Fernández Arriaga

    El artículo de esta semana es el primero de los dedicados a los juegos y juguetes de nuestros años mozos.

  4. Foto de sestao bizkaia
    Teníamos calle en abundancia y sin tràfico. En los Baños (calle famosa de Sestao), jugàbamos chicas y chicos a la cuerda, esconderite, güitos, trompa, bajadas vertiginosas con 'goitis' y patines... hasta teatro hacíamos en cualquier portal o descansillo entre escaleras!! Apenas necesitàbamos juguetes, cualquier hoja de àrbol era una chuleta y cada hierbajo, la màs fina de las verduras que vendíamos jugando a tenderas,... en fin, imaginación que sobraba.
    NOTA.- 'Goitis' o 'Goitibera' -traducido, 'de arriba (goi) a abajo (bera)- era un artefacto fabricado artesanalmente con listones y tres ruedas de engranaje.
    Comentario de Mar Carmen Lestón Batiz

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