• Caserío Iturralde de Mondragón-Arrasate (Gipuzkoa)

Recuerdos de niñez... (La saga de los Etxegibel)

Un día de primavera del año 1954 la Gran Vía de Sestao, en el tramo que ocupaba la fachada de la escuela de Carlos VII, estaba abarrotada por los vecinos del pueblo. Enfrente del centro escolar, en las escaleras que daban acceso al txakoli y a la sala de billares de los Echeguibel, una niña rubia, ajena a la multitud, estaba sentada sonriente. Su edad no le permitía comprender la tragedia del momento. Su aita, Ángel Echeguibel Eriz (nº 3 en el árbol genealógico), había fallecido por sorpresa en su puesto de trabajo y sus amigos y vecinos acudían para acompañar al séquito hasta el cementerio, como era habitual esos años.

Me entretuve más de lo normal y al llegar a casa tenía otra desventura. A mi padre le había dado un ataque de apendicitis y se lo habían llevado para operar. Por estos motivos recuerdo ese día, aunque no le pongo la fecha exacta. Pero esta historia de los Etxegibel –a partir de este momento usaremos la grafía actualizada del apellido- en Sestao comienza a finales del siglo XIX con…

Patxo Etxegibel Lasa (nº1) se casó con Guillerma Eriz, ambos procedentes de Gipuzkoa, de la zona de Mondragón/Arrasate. Tuvieron tres hijos varones -Pablo (nº 2), Félix (nº 11) y Ángel (nº 3)- y dos mujeres -Cándida y Antonia-.

A comienzos del pasado siglo se dedicaban al comercio de vinos y a la ganadería. Concretamente en 1907 el ayuntamiento le autoriza a construir una chabola “sin que desdiga del ornato público” dedicada a establo de ganado vacuno, pero no de cerda. Estaría situada junto a la casa que estaba construyendo la señora Allende detrás de la Gran Vía[1].

 Un año después, en 1908, el ayuntamiento concede permiso a don Eusebio López para construir otra chabola en la confluencia de las calles Gran Vía e Iberia. La va a dedicar a almacén y venta de vinos. Poco después le traspasa el negocio al personaje de este relato, Patxo Etxegibel, que lo mantiene durante cuatro años, ya que en 1912 el ayuntamiento decide construir en dichos terrenos la futura escuela Carlos VII, conocida como “del Kasko”. Son años en los que Sestao anda por los 12.000 habitantes.

 Pablo Etxegibel Eriz (nº 2), hijo de Patxo y Guillerma, hizo el servicio militar en África, tal como atestigua la fotografía de cabecera. Después combatió en la guerra civil como miliciano en el batallón “Pi y Margall”[2]. Fue herido[3] en la cara a primeros de julio de ese año. De su matrimonio con Eusebia Alberdi nació, en febrero de 1929, Francisco “Pantxiska” (nº 4) Etxegibel Alberdi, cuya dilatada historia en Sestao en el periodo que abarcan estos capítulos (1946-1960), le hacen merecedor a juicio de este autor, a un capítulo especial. Como prefacio del mismo, un pequeño adelanto a continuación.

 Cuando Pantxiska nació, la que luego fue su madre política, Amalia Gutiérrez Aramburu (nº 6), ya ejercía de matrona en Sestao. Cuando solo contaba 8 años de edad, en plena guerra in(civil), salió en barco rumbo a la colonia de Capbreton (Francia). Le acompañaba su primo Antonio, un poco mayor que él,  procedente del caserío Iturralde de Arrasate- Mondragón, de Gipuzkoa. Tras una breve estancia en tierras galas fue trasladado a un internado en Schoten (Bélgica), pasando por vicisitudes semejantes a las que pasó el baracaldés Luis de Castresana las cuales narró[4].   

 De regreso a Sestao su familia atiende el bar de su propiedad ubicado en la esquina de confluencia de la Gran Vía con la prolongación de La Iberia hacia la plaza Conde de Balmaseda. Recuerdo el merendero con la parra que daba sombra en verano en el cual estuve en alguna ocasión comiendo la tortilla de patatas bebiendo limonada y agua de Iturrigorri.

 Junto al bar estaba la sala de billares, atendida por Félix (nº 11), hermano de Pablo (n 2) y, por tanto, tío de Pantxiska. Debido a una enfermedad, Félix padecía una ceguera progresiva. Yo no era un jugador habitual pero mi hermano Santi sí, por lo que le dejo espacio para que cuente sus impresiones de los años 56 en adelante.

 Dejamos a Pantxiska en el momento en que se hace cargo del ambigú del colegio de Los Hermanos, allá por 1957, cuando tiene 28 años. Es entonces cuando comienzan los campeonatos de futbol veraniego en el campo de cemento del colegio, los campeonatos de mus,… y sobre todo las crónicas deportivas escritas con buen estilo y unas letra preciosa, impresa en un enorme espejo con pincel y una lechada blanca viscosa, la misma que servía para blanquear las juntas de las baldosas. Aquí ponemos el punto y aparte hasta el próximo capítulo dedicado a Pantxiska Etxegibel que se puede leer en "La pizarra".       

[1] Estos datos y los del siguiente párrafo están extraídos de las pág. 84 y 85 del tomo II de la obra de Eleuterio Gago (+), titulada “Sestao…, de aldea rural a concejo industrial”.

[2] Este Batallón de Izquierda Republicana tenía  el número 9 de Ingenieros del Ejército de Euzkadi. Se le puso el nombre “Pi y Margall” en honor del presidente de la primera República. Se comenzó a formar el primer trimestre de 1937.

[3] Aparece citado como ingresado en el hospital en la web “Errepublika plaza” -> VER

[4] Luis de Castresana también fue evacuado a Bélgica y narró sus sentimientos en la obra “El otro árbol de Gernika”.

Los números 6, 7 y 8 aparecen citadas en el relato titulado NACIMIENTO -> VER

(5) Ver la segunda parte en -> LA PIZARRA

ÍNDICE de Recuerdos de niñez y mocedad en Sestao-> ENTRAR

Fuentes e información -> BIBLIOGRAFÍA

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Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

1 comentario

  1. Foto de Iñaki Fernández Arriaga
    Iñaki Fernández Arriaga
    Patxi, Patxo, Pantxiska o Pantzeska; por cualquiera de esos nombres era conocido Francisco Etxegibel Alberdi,uno de los sestaotarras que dejó huella en el pueblo. Esta historia comienza con sus abuelos Patxo y Guillerma que emigran desde Mondragón (Gipuzkoa) atraídos por la pujanza indutriall del concejo de Sestao.

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