Romería de Santo Domingo

Habíamos quedado unos 15  compañeros para ir de Romería a Santo Domingo, aquel año de 1962, el padre Roces nos envió al hermano “Bombilla” para que de acuerdo con cocina y el Gulmont, nos preparasen Comida y la mochila para nuestra asistencia a la Romería.
Aquella noche anterior me quedé a dormir en la UNI, para poder salir todos juntos, puede ser que pudiésemos tomar el desayuno antes que el resto para tomar el camino, cantando la canción de:
 
Caminito de Santo Domingo te vi una mañana florida de abril, con pañuelo de talle precioso que lucía airoso tu cuerpo gentil.
La romería en caravana muy de mañana para rezar, desde el calvario hasta el Santuario el Santo Rosario con fe y con piedad.
Y tras el eco de las oraciones se escuchan canciones de amor y de paz.
Hechicera cordobesa nacida en el barrio de San Agustín, que llenas la romería de luz y alegría, de risas sin fin.
Si el mozo que te da hachares, lo ves con otra bailar, cántale por soleares, que son de tus lares el mejor cantar.
Una nena de cara morena con ojos de pena se siente cantar, la saeta que envía la Virgen como despedida al pie del altar.
El sol se esconde, declina el día, la romería va a retornar, y las guitarras, vibran sus bordones, y en sus vibraciones, parecen llorar.
Y en los caminos, ecos vespertinos de sones divinos, nos traen el cantar.
 
Hacia allí nos encaminamos, yo había quedado con unas “señoritas” de la UNI, vernos allí y poder compartir la visita a la ermita que estaba en el cerro opuesto y comer juntos.
Que bien lo pasamos, eran unas chicas muy agradables, vinieron con más vecinas amigas y entre todos fue un día inolvidable, a la foto del grupo que hicimos, le tengo un especial cariño, a la familia Larios Martín, que emigraron a Villajoyosa.
Todos sabemos la extensión de un día, 24 horas, 14 horas de luz, pues aquel día fue demasiado corto, a la vuelta, nos habían preparado una Damajuana, forrada, de diez litros, llena de “caldo” de 24, buenísimo que con los pasos, traguito y traguito, yo habia ido con mi guitarra, pues llegó el momento que desapareció de mis manos.
Llegamos a la UNI, entregaron las mochilas y a dormir, lo hice allí de nuevo, con una torrija de órdago, a la mañana pregunté por la guitarra y nadie sabía nada, al fin una de las mañanas que llego a la clase, la encuentro en mi pupitre.
No sé si de aquella romería saldría alguna formalización de chico chica, lo que sí, cuando fui a ver a mis amigas, estaban muy contentas de haber pasado la romería en tan buena compañía.
Nunca más se volvió a ir de romería, solo una salida al pantano de Almodóvar, La Breña, en que vimos al señor Zuheras que había ido con su familia y criada en su “haiga” y con nosotros el padre Leonardo que nos dejó a “prao” y él se acopló al profesor incluso se vino con él, pero la Romería fue única e irrepetible.
Aquí os dejo  unas fotos de aquella romería, incluso dos pinturas de un profesor de la UNI, Carlos Gonzales-Ripoll.
Abrazos para todos desde la ciudad de la Mezquita.
Caminito de santo Domingo  -->  ESCUCHAR

Sobre Jóse Ortega Sánchez

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