VIENTOS DE LIBERTAD

     Antes de seguir escribiendo este relato debo confesar que no es uno de mis recuerdos de niñez, aunque  la aventura que está detrás del título de este escrito si sucedió cuando sólo habían pasado cuatro años y un mes y medio de mi infancia. Además, uno de sus protagonistas de la narración era natural de Sestao, al igual que sus antepasados por línea materna. Este es uno de los motivos del escrito. El otro, que el descubrimiento del personaje ha sido tan casual que me satisface disfrutarlo con todos vosotros. Todo empezó hace unos días revisando el listado de los asistentes al homenaje a don Saturnino en febrero de 1972, al contrastar los datos de uno de ellos; se trataba de...
     "Chiqui" Palacios Lopategui, que aparece con el número 36. Al buscar en internet otras referencias sobre su vida topé con Agustín PALACIOS LOPATEGUI, natural de Sestao, que en el año 1950 comenzó una aventura muy especial que cambió su vida. Su nieta Lorea lo cuenta en la novela que lleva el título “Vientos de libertad", escrita en México donde residen los descendientes de Agustín.
     La Casa Lopategui, junto a la casa de Tablas (1882), la casa Ellacuría, la Casa Grande, las casas de Vildósola (1918), la casa de Flaño (1926), la casa Miramar (1927) y el caserío Quindós (1795) estaban ubicadas en la calle Txabarri, entre la Venta del Gallo y Azeta[1]. La familia Lopategui tenía vacas que pastaban en las campas de Miramar. La componían Severino Palacios y Mª Luisa Lopategui, además de sus hijos Agustín (1925), Felicitas y Edmundo “Chiqui” (1930). Cándido (1923) y Marcelino (1932) eran sus tíos.
     En julio de 1950 estábamos disfrutando de las vacaciones veraniegas tras el curso en el Colegio Español (conocido como la “escuela de pago”) y hacía menos de dos meses que el Athletic (en ese momento Atlético de Bilbao por imposición de la dictadura), con cuatro goles de Telmo Zarraonaindia al Valladolid, se traía la 17ª copa de fútbol al Botxo. El día 16, fiesta de la Virgen marinera del Carmen, como ya era tradicional en Santurtzi sacaron la imagen en procesión; primero desde la parroquia de San Jorge hasta el puerto pesquero y una vez embarcada en la lancha engalanada para la ocasión, los arrantzales[2], sardineras y autoridades la pasearon por El Abra. Pero ese año sucedió algo solo previsto por unos pocos.
     Sólo habían transcurrido once años desde el final de la cruenta guerra in-civil-izada y las consecuencias de la postguerra -miseria, hambre y represión sobre los vencidos- estaban latentes. Por ello, nueve jóvenes vascos habían decidido buscar una nueva vida lejos de la dictadura, en algún país lejano donde la libertad no fuese un lujo. Eran los hermanos Algorri Villanueva, José Luis y Manuel, ambos de Santurtzi y propietarios de los astilleros ALSA de Lamiako; los hermanos Bilbatúa Madariaga, José Luis y José Ramón, de Getxo; Gregorio Solano Ahedo, burgalés residente en Portugalete desde los cinco años; Ismael Martín del Río, de Barakaldo; José Martín Barinagarrementeria Eguskiaguirre, de Zorroza; Félix San Mamés Loizaga, de Santurttzi y Agustín Palacios Lopategui, de Sestao.
     El 16 de julio de 1950 un balandro de nombre “Montserrat”, con nueve hombre a bordo, acompañó a la Virgen hasta El Abra, pero no regresó al puerto de Santurtzi, sino que salió hacia el océano Atlántico desde el bravío Mar Cantábrico. Comenzaba la aventura.
     Desde los primeros días de 1950 en los astilleros ALSA ubicada en Lamiako, siete operarios de la empresa y sus dos dirigentes, los hermanos Algorri, habían comenzado a fabricar una embarcación de 13 metros de eslora por 3,85 de manga, con dos palos para velamen y un motor de gasolina sacado de una vieja furgoneta. Para no levantar sospechas entre el resto de trabajadores, se trabajaba con normalidad en horaria diurno e incluso se hizo oficial que el pedido provenía de un cliente catalán, por lo que se inventaron el nombre de Montserrat para la embarcación, para hacer más verosímil la finalidad del proyecto. Poco a poco fueron adquiriendo provisiones para la travesía que estimaban de un mes, así como combustible para el motor. Todo ello en el mayor sigilo, sin que ni siquiera los supieran sus familiares más allegados. 
   El día citado, 16 de julio, fiesta marinera en Santurtzi, a las 18:45 la Montserrat con nueve esperanzados y nerviosos jóvenes[3] a bordo, salió acompañando a la Virgen del Carmen pero solo lo hizo a la ida. Cuando la procesión volvía a puerto, Montserrat salió al Kantauri itsasoa, al mar Cantábrico, y bordeando la costa se adentró en aguas del océano Atlántico en dirección al archipiélago canario. Poco antes de llegar a éste el motor dejó de funcionar. Este contratiempo rompió sus previsiones sobre la duración del viaje, ya que disponían de abastecimientos para un mes, lo que habían calculado que duraría la travesía hasta Veracruz, su destino en México. 
    Y sí, llegaron al continente americano tras una penosa travesía, uno de esos itinerarios que ponen a prueba la moral y el temple de las personas, donde afloran lo mejor y lo peor que cada uno llevamos dentro, a merced de nuestra conciencia, con reacciones entrenadas en la dura disciplina de la vida. Tras pasar por Tobago, arribaron a Veracruz el 15 de octubre, tras 91 días con sus largas noches, a merced de las olas de tempestades y la calma chicha que inutiliza las velas y desespera a los marineros. 
   Los detalles se pueden leer en dos obras, la primera editada en forma de historia novelada bajo el título “Vientos de libertad” y la segunda a modo de diario, recogiendo lo que fue escribiendo durante la larga travesía el protagonista Félix San Mamés. Sus descendientes lo han dado forma bajo el título “La travesía del Montserrat”. La novela primera es de Lorea Palacios Urquiola, nieta del sestaotarra Agustín Palacios Lopategui. Durante estos días he tenido la suerte de poder establecer contacto con Lorea´-residente en México-, así como leer un extenso intercambio de correspondencia y mensajes entre las hijas, hijos, nietas y nietos de cuatro de los protagonistas de la aventura. Es curioso que las diferencias y desencuentros que se pudieron producir durante los 91 días en el mar y los posteriores en tierras mexicanas, salgan a relucir ahora entre sus herederos.
    Dos de las hermanas de José Martín Barinagarrementeria Eguskiaguirre, Esperanza y Miren, se casaron con Agustín Palacios y José Luis Algorri, por lo que Lorea, además de nieta de Agustín, es sobrina de otros dos de los actores, José Martín y José Luis. 
     Como detalle curioso la fotografía de cabecera, que recoge la requisitoria contra los nueve publicada por el juez militar instructor por nasvegar sin permiso por aguas españolas y en una embarcación sin matricular. 
    El que desee conocer más detalles de esta historia, además de leer los dos libros mencionados, puede entrar en los siguientes sitos web:
  • “La procesión del Carmen más larga de la historia” -> ENTRAR (de Jon García de Iturrospe)
  • Exposición sobre “La “Montserrat” en busca de la libertad” -> ENTRAR 
  • El viaje de “Montserrat” -> ENTRAR

   Agustín Palacios Lopategui, nacido en Sestao en 1925, salió de Santurtzi en 1950 para comenzar una nueva vida en México y falleció en Houston (EE.UU.) en 1979. Su hija Itxaropen presidió la exposición que se cerlebró en el Museo Marítimo Ría de Bilbao en noviembre de 2014. 

[1] Ver páginas 259 y 260 de “Toponimia de Sestao”. Consultar Bibliografía.
[2] Pescador en euskera es “arrantzale
[3] Entre los 19 años de José Martín y los 41 de Gregorio.
Algunos datos datos sobre la familia Palacios-Lopategui han sido facilitados por Mª Soledad Germán y Luis Garoña.
Los propietarios del astillero donde se fabricó la "Montserrat" fueron los hermanos Manuel y José Luis Algorri Villanueva. El primero, antes de emprender la aventura estaba casado con Amelia LINAZA Garmendia y tenían dos hijos: Koldo y Jon. En 1951 la madre y los dos hijos, junto a su cuñada y los tres hijos de José Luis, llegaron a México en el buque "Marqués de Comillas". Poco después murió Jon, pero Manuel y Amelia tuvieron otras dos hijas: Mercedes y Arantzatzu. Al nacer ésta murió la madre, Amelia. El padre envió las dos hijas de vuelta al País Vasco para que las atendisen los abuelos maternos.
ÍNDICE de Recuerdos de niñez y mocedad en Sestao-> ENTRAR

Fuentes e información -> BIBLIOGRAFÍA

Si deseas añadir información o que se corrija algún dato, escribe a ->CONTACTO

 

Sobre Iñaki Fernández Arriaga

Socio fundador de A.LA.CÓ., la primera asociación de Laborales de Córdoba.

Socio fundador de Aulacor, la asociación nacida del acuerdo entre responsables de A.LA.CÓ. y Ulacor.

Administrador de la web oficial de Aulacor hasta que fue injustamente expulsado y sin derecho a defensa.

Administrdor de esta web de PARANINFO.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista PARANINFO.

Coordinador del libro 'RECUERDOS DE LA UNI'

4 comentarios

  1. Foto de sestao bizkaia

    Estoy leyendo la novela y en las página 142 uno de los protagonistas de la aventura, el sestaotarra Agustín dice: '... fui al estadio de Los Carmenes y pedí que me contrataran. Haber jugado en elk Indautxu me abrió las puertas para el equipo del Granada'.ç

    (Lorea Palacios Lopategui, nieta de Agustín y autora de la novela)

  2. Foto de sestao bizkaia
    Hola Iñaki, me gustó tu relato. Te comento un detalle, Cándido y Marcelino no eran hermanos de mi abuelo Agustín Palacios Lopategui, eran sus tíos.
    En efecto las edades están muy cercanas y se presta a confusión. Los hermanos eran 3 y son Agustín, Felicitas y Edmundo 'Chiqui'.
    Un abrazo y que las investigaciones, los relatos, la escritura y las sincroníascontinuenproyectándose en tu vida.
    (Lorea Palacios Urquiola, autora de 'Vientos de Libertad')
  3. Foto de sestao bizkaia

    Amelia Linaza era prima de mi cuñado y cuando ella marchó para México para reunirse con su marido Manuel Algorri, llevo dos hijos -Koldo y Jon- porque las chicas -Mertxe y Arantzatzu- nacieron en México. Cuando los aitites las trajeron para Ugarte, el gobierno franquista les hicieron la vida imposible, no las dejaron entrar en ninguna escuela, ni matricular en ningún colegio particular. Tuvieron que contratar profesores particulares y enseñarles en casa. Cuento lo que mii cuñado contaba muchas veces en casa, que su tío estaba desesperado porque tuvieron bastante persecución. ya que la policía estaba todos los días en Ugarte.

    (Blanca Cubert Martínez) en 'No eres de Sestao si no...'

  4. Foto de Iñaki Fernández Arriaga
    Iñaki Fernández Arriaga

    Una aventura digna de ser recordada. Y así se hace mediante dos libros; 'Vientos de libertad' y 'La travesía de Montserrat'

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