Caminando por el Norte: CASTRO URDIALES A LLANES (Luis Carramiñana)

Pasado un año, Isabel y yo nos volvimos a subir al autobús en Zaragoza con la idea de hacer desde Castro Urdiales el Camino de Santiago en la ruta del Norte y que nos ha llevado en siete etapas hasta la localidad asturiana de Llanes, a lo largo de un recorrido que salvo la última etapa las demás atraviesan la Cantabria Infinita.  

 Los finales de cada una de las etapas han sido: Laredo, Güemes, Santander, Queveda, Comillas, Unquera y Llanes.

Hacer este recorrido de unos 205 kilómetros y unos 258.000 pasos ha vuelto a ser una experiencia muy positiva cuando cumplimos diez años haciendo diversos tramos del Camino Francés, el Aragonés y del Norte completando en este tiempo unos 2.500 kilómetros andando en dirección a Santiago.  

 Una vez que el año pasado supimos de las subidas y bajadas continuas,  comentar que esta vez los perfiles de las distintas etapas han sido algo más benignas por las cimas menos altas y por la menor cantidad de ascensos. La climatología que suele ser lluviosa en esa zona de la cornisa cantábrica, nos ha respetado a tope al no caer ni una gota en todo el trayecto, lo que era comentario global entre los vecinos de estos lugares que se quejaban de la sequía que están padeciendo, como lo demostraban los escasos caudales de los ríos que cruzamos.

 Hablando de subir y bajar, recordamos los ascensos a La Magdalena y a Hazas en la etapa hasta Laredo. En la siguiente etapa a la salida de Santoña, la subida a El Brusco que es corta pero muy empinada se compensa con la magnífica vista de la playa de Trengandin cerca de Noja. En esta etapa hay que salvar otras dos cimas, la del Castillo de San Pedro y la de Bareyo que al llevar bastantes kilómetros andados se sufre por el cansancio acumulado. Además de algunas tachuelas de dificultad pasable, señalar que la subida a La Acebosa se nos hizo muy cuesta arriba,  por la mala influencia de que una paisana con buena voluntad nos dijo era muy fácil, lo que tenía poco de verdad. No vale mentir en estos aspectos porque te predispone y hace que las cuestas sean más empinadas. Las ascensiones camino de Llanes de La Franca y la existente cerca del final son las últimas a reseñar de este camino que siempre al final de cada subida quedan dos satisfacciones, el lograrlo y el paisaje que se presenta desde cada cima.

Las bajadas en las etapas de este año no han sido de gran dificultad y recuerdo como más empinadas las de El Brusco el segundo día y la de Güemes a Galizano en la tercera etapa, pero no comparables a las del año pasado de mayor pendiente.

El paisaje de este recorrido por Cantabria y parte de Asturias es algo que anima mucho la andada porque la mezcla del verde de los campos con el azul del cielo y del mar y el colorido de las playas dan oxígeno, fuerza y alegría para seguir adelante en este camino norteño cerca del Cantábrico. Hemos pasado por ríos y rías a lo largo del camino, siendo las más significativas las de Ría de Oriñón, la Rabia y las de Tina Menor y Tina Mayor y sus marismas, como las de Santoña, Victoria, Joyel y Oyambre    

Los ríos que hemos cruzado han sido entre otros los de Campiazo, Pas, Saja, Gandarilla y Deba, repitiendo que la sequía de este año era muy patente, lo que nos hace pensar que algo muy grave está pasando.

Los puentes principales que hemos cruzado son los de Maza en San Vicente de la Barquera, La Rabia y Puente Arce.

En el recorrido de este año muchas son las playas que hemos visto y las que hemos pisado su arena fina, como las de Laredo, Berria, Tregandín, Noja, Arnillas, Langre, Loredo, Somo, Comillas y Llanes.

Dos veces hemos utilizado la barca para hacer el camino por el mar, siendo Laredo hasta Santoña y Somo hasta Santader los trayectos usados por los peregrinos para salvar estas distancias de forma más cómoda y recta.

En estas etapas, sobre todo en las ultimas hemos tenido que caminar muchos kilómetros por la calzada, debido que algunos tramos no tienen la opción de andar por sendas o caminos, por lo que no hay más remedio que tomarlo con paciencia y tener cuidado con los vehículos que gracias a la autovía que va paralela a la carretera N-634 tiene poca afluencia de tráfico, pero recalienta los pies con la posibilidad de que salgan las molestas ampollas.

No han sido muchas las Iglesias que hemos podido visitar porque la mayoría se encuentran cerradas. Hemos pasado por las de Nuestra Señora de la Asunción de Hazas y la magnífica con la misma dedicatoria que hay en Laredo, la iglesia de San Pedro en Noja, quedándonos con las ganas de ver Santa María de Bareyo por falta de tiempo. Pasamos cerca del Santuario de Santa María de Latas y entramos en la Catedral de Santander. Santillana del Mar la cruzamos por la carretera sin entrar en este bello pueblo por haberlo visitado en otras ocasiones.

En Queveda, precisamente en la Casona de Luis tuvimos con su dueño un recuerdo de la persona que fue director de las Cuevas de Altamira, José Antonio Lasheras Corruchaga que murió hace año y medio y principal artífice de su salvación al hacer la neocueva. Se dá la circunstancia que descendía del pueblo de Isabel, Uncastillo y con relación familiar con ella, siendo sus comentarios muy elogiosos por la labor llevada a cabo de salvaguarda del patrimonio.

Recuerdo la gran iglesia de San Martín de Cigüenza y la Abadía Cisterciense de Viaceli en Cóbreces.

Comillas nos sorprende con el Palacio de Sobrellano, su iglesia, la Universidad y más adelante pasamos por Santa María del Tejo. Llegando a Llanes pasamos por la ermita del Cristo del Camino y visitamos la Basílica de Santa María, magnífico ejemplar gótico del siglo XV. En este pueblo hay que destacar la ermita de la Magdalena y la capilla de San Roque que fue hospital de peregrinos del que hay constancia desde el siglo XIV y que mantienen con gran ilusión y decoro.

Pasamos pegados a los muros del Centro Penitenciario El Dueso, pero no nos dejaron entrar a ver su interior. Una pena.

Los caseríos del año pasado no aparecen en Cantabria, donde sí que podemos observar casonas formidables de estilo montañés, así como diversas granjas e instalaciones ganaderas a lo largo del recorrido donde el verde y el azul son los colores dominantes. En los campos hemos visto burros, caballos, vacas, cabras y ovejas que unas veces son como medio de vida y en otros casos tiene un uso para el ocio y el deporte. Además de gatos no faltan perros que a los largo del camino no paran de ladrar a los peregrinos marcando territorio y dando algún susto cuando surgen de improviso a la vuelta de una esquina. Robles, hayas, pinos y eucaliptos son los árboles más destacados, señalando una curiosidad, en la zona de Novales hay plantaciones de limones debido a un microclima especial de este lugar, de tal forma que ya en tiempos del Imperio los romanos cargaban las naves con esta fruta.

Disfrutar y sufrir del camino es una combinación que hay que saber mezclar para que el resultado sea al final de cada etapa y de cada recorrido lo más positivo posible. Para ello es bueno estudiar las dificultades de cada etapa y saber dónde descansar, beber y comer cuando sea preciso en base de las fuerzas de cada uno. 

La señalización y estado de los senderos tiene que mejorar porque pasamos por zonas donde adelantamos a las brigadas de limpieza que deberían haberla llevado a cabo hace una temporada para tenerla a punto en este mes de Mayo donde la afluencia de peregrinos ya es notable. Es importante para todos mantener el camino en buen estado. Y en referencia con este tema, una anécdota: Según mis anotaciones entre Pesues y Unquera indicaba que la senda estaba fatal y muchos peregrinos se daban la vuelta hacia la carretera. Ante la duda preguntamos a tres personas mayores que estaban conversando en la orilla de la carretera y estaban divagando sobre cual camino elegir, resultando que quien nos dio la solución era un señor que tenía cortadas las dos piernas, mandándonos por la carretera y enterándonos posteriormente que el sendero estaba muy limpio. Desde luego que él no había podido comprobarlo.

Las compañías del camino son una puerta abierta para el conocimiento de las personas y este año recordamos dos casos con bastantes similitudes. Sebastián, alemán y María de Suiza, venían además de por otros fines, en practicar español que habían aprendido hacia años en sus países. Sebastián hacía el camino por que había logrado finalizar un buen trabajo y María estaba mejorando el español para irse a Hispanoamérica de cooperante para prestar ayuda a las personas más necesitadas. Buenos ejemplos de personas preocupadas e informadas, de tal manera que seguro sabían más del camino que muchos españoles.

Repito que hacer el Camino es toda una gran lección de vida, geografía e historía a lo largo de las etapas que forman este recorrido a pie y que es una buena medicina que os invito a tomar en las dosis correspondientes a cada uno de vosotros, según estado y ganas del “paciente”.  Cantabria posee una gran cantidad de hoteles y casas rurales que se han creado en las antiguas casonas palaciegas, dándose el caso que en Queveda por su cercanía con Santillana el número de establecimientos hoteleros estará cerca de los veinte. En Asturias en muchos casos las antiguas casas de indianos se han transformado en hoteles de lujo, museos y actividades culturales para salvarlas de la ruina.

Este año solamente he contactado con un antiguo laboral de Córdoba, Manuel Herrera Gándara que con su esposa se acercó a Unquera y tuvimos un buen rato de conversación sumando con ello el buen recuerdo que de esta persona guardo desde los años de nuestra estancia por sus habilidades de todo tipo.

Iñaki no pudo acercarse para hacer algún tramo, pero le dió recado a su hermano Valentín para que nos tratara como esta buena gente sabe hacerlo y debemos reconocer que fue una pasada lo que él y Silvia hicieron para satisfacer nuestras necesidades. Muchas gracias por todo.

Pero caminando da tiempo para recordar y pensar en muchas cosas. De tal manera que siempre hay algún motivo para recordar lo vivido en aquellos años, desde anécdotas de todo tipo, bromas, profesores, amigos. Han pasado mucho tiempo, pero hay cosas que no se olvidan, como lo demuestra este escrito dedicado a todos vosotros. Os deseo un buen camino y buena vida y que podamos seguir con fuerza física y mental para avanzar caminando.

                                                                                                         Luis Carramiñana La Vega.

           NOTA --> Se puede leer la crónica del tramo del año pasado en ---> CAMINANDO POR EL NORTE (CAP. 1) 

 

 

El Cantárico desde Islares; al fondo la Ballena de Oriñón.
Valle de Liendo. Picando en las imágenes, se amplían.
Esperando la barca para pasar a Santoña.

1 comentario

  1. Foto de Luis Carramiñana la Vega
    Luis Carramiñana la Vega
    Aprovechando que no para de llover, envío la crónica del Camino del Norte de este Mayo de 2017.

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